EL RETORNO

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Irán Capote
Pinar del Río.- Mi madre ha vuelto a los fogones de leña. Ha vuelto al campo de marabú. Sin gas, sin corriente. Mi madre ha vuelto a lo que alguna vez fue un mal rato.
Dice que ahora se lleva a mi sobrino y cortando el marabú se acuerda de cuando mi hermano y yo la acompañábamos. Y uno que no es palo ni es monte ni nada.
Con todos los palos que no hacemos monte, deberían hacer carbón para esta temporada de apagones. Al menos serviríamos para cocinar el sabediosqué que pueda cocinar la gente.
El marabú de nuestras madres es, ante todas las cosas, culpa nuestra.
El carbón que ahora tizna las cocinas de nuestras madres en campos y ciudades, es también culpa nuestra.
El arroz que no existe, el pan que no existe, el libro escolar que se vende por la izquierda, los zapatos llenos de huecos, el robo de los ministros, los balseros, los ahogados, los coyotes… Son culpa de cada uno de nosotros. No hemos sido ni palos ni montes.
Llenos de hollín en las narices volverán a cantar sus vítores en las plazas.
Sea mayo o diciembre.