ALEJANDRO GIL Y LOS DÓLARES ATRAPADOS EN CUBA

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Tomado de CubaNet

La Habana.- Resulta que siempre tuvieron razón quienes fueron insistentemente desmentidos por el régimen cada vez que, desde que apareció Alejandro Gil en la gran escena política de la Isla, lo señalaban como “simulador” y “corrupto”.

No solo por sus sospechados vínculos con los negocios de su hermana María Victoria Gil (expresentadora de la televisión cubana), tanto en España como en Cuba —donde fue propietaria del club nocturno Habaneciendo, de la calle Neptuno, y de alguna que otra casa de renta al turismo—, o por estar casado con una persona vinculada al departamento económico de Zaza, la empresa del chileno Max Marambio, a quien el régimen acusó en 2011 de corrupción, sino además por su presunta participación como beneficiario en la creación de varias mipymes (micro, pequeñas y medianas empresas), mayormente en Ciego de Ávila, relacionadas con la producción agroindustrial y los servicios al turismo, un asunto que, de acuerdo con una fuente cercana al exministro y consultada por CubaNet, influyó en su destitución aunque no fue precisamente lo que causó la nota oficial publicada este jueves por el Gobierno cubano, sino otro asunto mucho más grave que apenas descubrieron (o fingieron descubrir) días después de su salida del cargo.

La nota no revela absolutamente ninguna de las causas por las cuales está siendo procesado Alejandro Gil, aunque al hablar de “corrupción”, “simulación” e “insensibilidad” pareciera que están bajando la cabeza y dando a entender que cuanto se comentaba con respecto a sus negocios y los de sus dos hijos no solo era real, sino que, además, hay “errores” mucho más “graves” (así lo califica la nota) que apenas han comenzado a salir a la luz, varios días después de aquella otra publicación, del día 4 de febrero, escrita por el propio Gil en su cuenta de X donde agradecía a Miguel Díaz-Canel  por “haber trabajado a su lado” y se ponía “a la orden”.

Alejandro Gil había participado la noche del 27 de enero en la Marcha de las Antorchas. Días antes había tenido alguna que otra intervención en el programa televisivo Mesa Redonda. Sin embargo, el 2 de febrero fue destituido sorpresivamente, sin claras señales de castigo puesto que en la prensa oficial se dijo que le “asignarían nuevas funciones”, pero no fue hasta el día 4 de febrero que el ex Viceprimer Ministro publica su agradecimiento al Primer Secretario del Partido Comunista, que igual fue respondido por su destinatario sin ninguna señal que presagiara la nota de ayer.

¿Qué pasó entonces entre los días 2 (día de la destitución) y el día 4 para que el “simulador” Alejandro Gil se pusiera “a la orden” de quien ordenó sustituirlo en el cargo de modo express?

De acuerdo con la misma fuente consultada por CubaNet, la clave de esta nueva nota publicada en la noche de este 7 marzo está en una noticia que comenzó a circular el día 5 de febrero y que en aquel momento no parecía guardar relación con Alejandro Gil; no hasta que días después se descubrió lo contrario. Entonces su publicación en X cobra más sentido porque, sabiendo lo que estaba a punto de estallar se “ponía a la orden”, o simplemente desplegaba una mala jugada de simulación.

Entre los días 5 y 7 de febrero varios medios de prensa de Florida, Estados Unidos, se hicieron eco del arresto de una cubana acusada de traficar dólares provenientes de Cuba en cantidades muy superiores al límite establecido para viajeros que ingresen a territorio estadounidense.

Según el Departamento de Justicia Federal, la mujer, identificada como Mirtza Ocaña Lara, residente en Tampa y que había arribado a esa ciudad en un vuelo procedente de La Habana, fue descubierta en el intento de introducir la suma de 100.000 dólares escondidos tanto en su cuerpo como en su equipaje, una operación que al parecer se convirtió en rutinaria para ella puesto que, de acuerdo con su registro de viajes, había visitado la Isla unas 45 veces en menos de un año.

Aunque días después Mirtza Ocaña fue puesta en libertad bajo fianza, la fuente consultada por CubaNet afirma que la investigación continúa, incluso con cierta colaboración con las autoridades cubanas, puesto que en su declaración Ocaña señaló insistentemente que trabajaba para Alejandro Gil y que durante el 2023 había realizado varias operaciones similares de tráfico de dólares extraídos de Cuba.

Aún no trasciende el total de dólares traficado, pero por el número de viajes ya se puede tener una idea de cuán grave es la situación del exministro de Economía (el mismo que tanto repetía aquello de la “falta de liquidez” y la “inutilidad del efectivo”), más que para su socia en Tampa, quien tan solo el 13 de septiembre de 2023 registró una compañía en Florida, nombrada Ocana&Paradise, LLC, probablemente financiada por su jefe en Cuba, como parte de un plan mayor del cual tal vez nos enteremos en algún momento, si es que a la de ayer se sumaran otras “notas oficiales” menos hurañas con la verdad.

No obstante, lo sucedido entre la destitución de Alejandro Gil el 2 de febrero y la nota de este 7 de marzo obligatoriamente mueve a la sospecha sobre si realmente el régimen cubano se acaba de enterar del asunto del tráfico de dólares hacia los Estados Unidos o si solo ahora cuando fue atrapada la intermediaria por el Departamento de Justicia Federal, y descubierto lo que parece un escandaloso complot que involucra a pejes gordos, es que se han visto obligados a fingir asombro, en una jugada de lavado de manos, similar a la que hiciera Fidel Castro en 1989 cuando los informes provenientes de Estados Unidos demostraban el vínculo de los militares cubanos con el narcotráfico en la región.

Ya algunos, en comentarios y hasta en memes, han comenzado a encontrar similitudes con aquellos tiempos postsoviéticos de crisis agravada —donde tanta falta le hacía al castrismo encontrar un chivo expiatorio— y estos de ahora —quizás mucho peores—, cuando ya no es secreto para nadie que, tratando de salvarse del final que se acerca, los comunistas no nos han dejado ni donde amarrar la chiva.

Retomando la idea de un colega de este medio, que precisamente hace unos días nos recordaba aquella frase célebre de Alejandro Gil donde comparaba el paquetazo económico como un viaje del “punto A” al “punto B”, ahora vamos comprendiendo el sentido de esas letras: A, de Alejandro; y B, de “Bummm”.