MELANCOLÍA

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Por Hermes Trimesgistro
La Habana.- Se quería perder. Morirse. Ya no había más nada. Hacía tres meses que no lo veía. A Carlitos no le daban permiso. ¿Quién lo habría hecho tan cabeciduro?
Tal vez el teniente Hernán le deje pasar en esta próxima visita el salbutamol. Él sabía lo que sufría Carli con esas faltas de aire que lo engullían, consumían, gastaban.
¿Recuerdas, Maga, cuando le poníamos en el pecho un papel cartucho con VapoRub calentado en el reverbero? Cojone, que yo pensé que se me iba el chamaco, violeta aquel pechito de gorrioncito flaco.
Ni pinga, esta noche no voy a llorar ni cojones. Esta noche me voy a tomar esta caneca, y escucharé a Pablo, hasta que al lado de la casa manden a buscar a la fiana porque son más de las 12. Pero no voy a llorar, porque él, con ese pechito de gorrión, no ha llorado. Y su viejo tampoco lo hará más.
Tengo fe que este fin de semana Magaly logre pasar el salbutamol, o aprueben la ley de amnistía, o se caiga la maldición opresora de gobierno de los mil demonios este, o, tal vez, algún milagro pase.
Creo que cambié de idea, esta noche escucho a Varela, y que sea lo que Dios quiera. Tal vez, tal vez, algún milagro pase…