LOS CUBANOS ESTAMOS ANTE UNA ENCRUCIJADA, Y ES OBLIGADO DECIDIR…

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Por Joel Fonte
La Habana.- Qué persona de bien, con un lógico y elemental humanismo, puede sentarse a una mesa a cenar opulentamente -y eso lo hacen todos los autodenominados comunistas del castrismo desde hace mas de 65 años, sin el menor pudor- sabiendo que, en su misma cuadra, en su barrio, pueblo, ciudad y país, hay cientos de miles de personas que no tienen un plato de comida que darle a sus hijos, que llevarse a la boca, que no tienen incluso un vaso de leche o un pedazo de pan para ellos.
En Cuba la dictadura nos ha arrebatado hasta eso; algo tan básico como un pedazo de pan…
Y no se trata de patetismo, de construir un drama apoyado en historias de arrabal o de panfletos. No. En Cuba ahora mismo está ocurriendo… En Cuba la gente, nuestra gente, está pasando un hambre atroz, enloqueciendo por ver sufrir a sus hijos; pasan 30 días trabajando para un régimen corrupto e incapaz que les paga salarios de miseria, que constituyen una verdadera forma de esclavitud moderna; trabajan por 2 mil o 10 mil pesos, pero necesitan decenas de miles para proveer solo de alimentos a una pequeña familia.
Y eso le ocurre a la inmensa mayoría de este pueblo; le ocurre incluso a aquellos que constituyen la punta de lanza de la dictadura castrista contra el pueblo, a los que materializan la represión, que son los militares.
Ellos se constituyen en nuestros victimarios, pero son a la vez victimas formidables de ese régimen que los utiliza a cambio de arrojarles migajas, mientras se ceba en sus propios familias.
Puede ser una imagen de 2 personas y texto que dice "FREE"Aquí no se trata de que quienes pasan hambre son los vagos, los holgazanes, los que odian el trabajo, sino precisamente de lo contrario: la gente que más sufre es la que trabaja, y esos otros cientos de miles de jubilados que entregaron su vida al trabajo; hombres y mujeres maniatados por un sueño en el que ingenuamente creyeron.
Ninguno de ellos tiene acceso hoy al «capitalismo de amigos» que el castrismo está imponiendo aquí.
Esta sociedad enferma de muerte es el resultado de décadas de control de un régimen que prometió igualdad y justicia social solo para engañar, para robar, para esclavizar.
Prometió el paraíso solo para hacernos vivir en el infierno.
Cuba no puede seguir hundida en el inmovilismo cómplice, apática al dolor de sus hijos.
No puede ser que un grupo de bandidos, de criminales, siga haciéndonos presa de su infamia, de sus locuras de Poder, de control, que nos mantengan en un estado de vida casi primitiva.
En Cuba hay provincias hoy donde la electricidad simplemente desapareció, con apagones de más de 12 horas diarias, ciudades detenidas en el tiempo, sin transporte público, sin servicio de agua, con gasolineras desiertas y tiendas y establecimientos de lujo que exigen dólares que no ganamos. Los servicios de salud, de educación, están colapsados.
Las farmacias venden frazadas de piso y detergentes, no medicamentos.
Ese régimen podrido que ahora corre tras esos dólares para sostenerse, es el mismo que encarceló antes a decenas de miles de cubanos por llevar uno en el bolsillo, que hundió en el calvario a miles de familias.
Es un régimen que defiende no la justicia, la razón, sino el capricho, el autoritarismo más monstruoso y venal.
Hay épocas y tiempos que demandan de sus mejores hombres, de sus más valientes mujeres, el sacrificio personal en aras del bien común, y los cubanos estamos ahora mismo ante ese dilema.
Porque ningún régimen puede detener a un pueblo que se resuelve a arrebatarle su libertad, y tampoco vendrá nadie de afuera a arrancarnos las cadenas.
Nuestros hijos nos están mirando.