JUGAR PESADO

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Yoel Arias Hernández ()
La Habana.- Cuando tres de cada cuatro electores aprobaron la actual constitución, se suponía que iniciaría una nueva etapa política en Cuba. En cierta forma, los eventos posteriores lo confirmaron pero no de la manera que parecía que iba a ser. Un Estado socialista de derecho, decia.
Un grupo de artículos prometedores auguraban algo mejor que lo conocido, al menos constitucionalmente. Al parecer querían jugar o entrenar, sería mas justo, con las reglas democráticas del resto del mundo. Supimos, casi enseguida, que no, no saben jugar, al menos con esas reglas. Han jugado sucio, están jugando pesado.
Un articulo 5, como espada de Damocles, se cernía sobre la ciudadanía indefensa. Una serie de eventos en cascada acabarían por ponerlos a prueba: una administración norteña, con Trump a la cabeza, les dejaba unas medidas duras y una membresía en la lista de países que amparan el terrorismo (que el electo Biden nunca eliminó) y una crisis sanitaria no prevista y mal manejada. La suma de ambos elementos, una tradición de mala paga internacional y una distribución del presupuesto nacional muy mal hecha, para ser un país socialista, dejaron un caldo de cultivo sociopolitico muy fertil para la inestabilidad interna.
Habían «indicios desenmascarantes» (jerga militar) en la redacción de la Carta Magna que levantaron muchas banderitas rojas como para preocuparse. A pesar de trabajos publicados en redes, paneles como el que El toque protagonizó, donde el enfoque era el del «voto informado», buscar sin boicotear, que el electorado entendiera el resto de la Constitución, que no hablaba de matrimonio igualitario, verdadero caballo de Troya de ese proceso. La inviabilidad del documento, ahora ley, se podía prever. Cuando fue confirmado por los electores en el territorio nacional, gracias a la ley electoral, el ciudadano cubano en el exterior no pudo opinar, sólo quedaba esperar a que los síntomas llevaran a un cuadro agudo, que no tardó en desatarse.
Abundar en lo más conocido, en el actuar totalitario que significó la represión y posterior enjuiciamiento de los sucesos masivos de 11 y 12 de julio de 2021 no es el objetivo de estas letras por lo trascendido de sus efectos. Ahí sí se vio jugar pesado, pero es más preocupante cuando se sigue jugando pesado y no es siempre público y notorio.
Los familiares de los presos políticos han sido limitados y acosados para que no sea visible su causa. Padres, madres, esposas han sido detenidos, amenazados para acallarlos. Tienen derechos que no pueden ejercer. Ahí están las reglas del juego, pero el contrario no las respeta o no las hace cumplir, que no es lo mismo pero es igual. Sigue jugando pesado.
Se ha llegado a asumir que el grueso de los manifestantes del 11j tiene origen humilde, difícil y poco nivel cultural, al menos eso dicen las estadisticas de los condenados, lo cual no niega que casi todas las capas sociales estuvieron representadas en los sucesos. Los intelectuales ya habían comenzado el camino en noviembre.
Aunque poco y mal recordada, la plataforma Archipiélago se formó orbitando las exigencias de aquella sentada frente al MINCULT que parecieron ser escuchadas y atendidas, si no fuese por la «espontánea» tangana del «Trillo», desde la que comenzaron las ofensas y las acusaciones infundadas, en boca de «otros» para que los funcionarios no tuvieran que hacerlo.
Conatos de protestas habían sucedido, se esgrimía la permisibilidad constitucional de la protesta por parte de los manifestantes pero no era suficiente para frenar a aquellos que no toleran el discenso, legal o no. Ya se podía prever que el juego no iba a estar parejo.
Todo el trabajo de Archipiélago, nos guste o no, aunando voluntades y encauzando una posible protesta, una que cumpliera esas normas que se supone se violaron el 11j, que fue recibiendo acciones, nunca respuestas ni mucho menos algo parecido al diálogo, llego a tener fecha. Fecha a la cual se le crearon todo tipo de obstáculos, como el día nacional de la defensa y cuando fue cambiada, otra vez, pues se convocaron planes de la calle para garantizar presencia de menores en los sitios públicos propensos a ser escenario de la protesta. Luego se usó como acusación que madres llevasen a sus hijos a los cortes de carreteras. ¿Y quien fue el que usó niños como escudos?
El final de ese intento es conocido, la cabeza de Archipiélago salió rumbo a Europa.
ALINA, ERA Y LAR CROFS
A estas batallas «menores», de las que se trata infructuosamente que nadie conozca que existen, quería referirme. Jugar con las reglas suena feo, digamos pues que usar las mismas reglas, leyes y decretos, la propia Constitución, para ejercer derechos otorgados no es o no debe ser punible. Cuando el poder tras esas reglas, promulgadas por ellos mismos y que debieran acatar, las tuerce o ignora olímpicamente, estamos ante un hecho punible.
Hacerle ver a la opinion pública que asi obró quien debe defender las leyes es algo honorable, salvo para ese poder que, aún haciéndolo, no quiere verse como el villano. Ante esta incoherencia ya no hay nada bueno que esperar. Todo va loma abajo y sin frenos, es la impunidad abierta y descarada.
Si plantarle un funcionario, del organismo que sea, frente a la puerta de cualquier ciudadano, sin ninguna causa penal pendiente, para impedirle la movilidad no es una violación de derecho y anticonstitucional yo no se qué cosa es. El uso indebido de prerrogativas para amedrentar el discenso es parte del actuar diario de los encargados de velar por la legalidad dentro de Cuba.
Alina Bárbara López Hernández, Jorge Fernández Era, Jenny Pantoja Torres, Madelyn Sardiñas Padrón y otros lo han sufrido de cerca, pero sus actitudes dignas, de protesta pacífica, les ha granjeado estas medidas hostiles y violatorias. No creo que el caso de Lara Crofs sea una protesta como tal pero, si se ha ganado también la limitación de movimiento, es ya un síntoma de que la ven como un enemigo.
#sosamanda ha movilizado mucha gente, dentro y fuera del país. La incapacidad demostrada del MINSAP para resolver esta situación va más allá de la excusa del bloqueo. Las inexactitudes en las respuestas de las instituciones sanitarias hacia el caso de la pequeña dejan ver que es en el campo político donde se está librando esta batalla y ya eso es inaceptable para el gobierno.
Niña Amanda llega a Madrid para la operación que cambiará su vida -  Cuballama NoticiasLa dilación del proceso no tiene nada que ver con la imposibilidad real de poder llevar a cabo un procedimiento quirúrgico. Ganar tiempo en una sucia jugada política mientras una niña sufre y pierde tiempo valioso es un acto asqueroso.
Lara Crofs, acogió de manera personal esa labor y se unió a otros tantos que se brindaron y que lograron una visa humanitaria y la recaudación de efectivo para hacer frente a la variante, pública o privada, que fuese la respuesta más expedita para Amanda.
La noticia de la llegada a España y la hospitalización ha coincidido con el impedimento ilegal de movimiento de Lara Croft y la afectación injustificable de su servicio de Internet. No puede ser más evidente la escalada de medidas en su contra que el reconocimiento del poder de que un grupo de personas logró lo que todo un gobierno no pudo. ¿Que justifica este actuar? ¿Que tanto ofende a las instituciones que algo tan humano se haya conseguido? ¿Es que acaso ponen a la par una protesta abiertamente política con desafiar las estructuras burocráticas de Salud?
Lejos estoy de ser ingenuo, por supuesto que las estructuras de todas las instituciones cubanas están politizadas, el MINSAP no iba a ser la excepción. Haber puesto en tela de juicio un tema puramente filantrópico que no habría ido más allá de un «si tú no puedes déjame hacerme cargo yo» ha caído como la peor afrenta en la cara de la burocracia de batas blancas.
Solo saber que la niña no estará en condiciones de trasplante al menos en tres semanas por lo deteriorado de su estado físico, permite asumir lo que venga. La verdad sobre el caso se llegará a saber, más temprano que tarde. Los responsables reales de lo que suceda estarán en tela de juicio, ahora internacionalmente.
Es imperdonable el actual estado de cosas, la inacción exasperante y la injustificada represión de la opinión personal para que solo se conozca la narrativa oficialista. El pueblo de Cuba merece más de quienes dirigen el país.
Las reglas del juego democrático han de ser cumplidas, no basta exponerlas como letra muerta en un documento.
Más que jugar pesado, el poder ha dejado claro que no le interesa jugar con las reglas que él mismo puso en 2019.