CUBA, EL PAN, EL CAMPO Y LA CIUDAD (II)

0
13

Por Oscar Durán

La Habana.- La dictadura está haciendo de todo para caerse de una vez y por todas, pero nosotros no la dejamos. Somos así, carneritos.cu. Olvídense del Período Especial y lo mal que la pasamos. Ahora es cuando estamos en el peak de la debacle. Peor no se puede estar. Si en estos días no ocurre nada en la isla, el castrismo puede darse duro en el pecho y prepararse para 62 mil milenios de Revolución. Duele decirlo, pero es una verdad irrefutable.

Hace par de días, de paso por Las Tunas, visité un amigo de la infancia y pude ver la cara de la desgracia de cerca. Enseguida me acordé del Cabo Pantera cuando dijo aquel legendario chiste: “A Las Tunas la quemaron los mambises y todavía está en candela”. 

Por ejemplo, el pan solo llega a la capital provincial los martes y jueves. Las colas son inmensas y muchas personas no alcanzan. Hay que ver las caras de los viejitos cuando se van con sus jabas vacías. Por eso, insisto en lo que dije allá arriba: la dictadura está haciendo de todo para caerse, pero nosotros no la dejamos.

El pan es solo un botón de muestra en esta larga lista de miseria. Y en oriente las cosas están más allá de los límites. La corriente solo la ponen cuatro horas al día, los municipios están oscuros y el índice de delincuencia es bastante elevado. Cuando oscurece, la gente tranca las puertas y no se ve un alma en las calles. Es como si hubiera toque de queda.

Así pasan los días y el régimen anda como si nada. Al menos la ciudad cabecera tiene pan dos días, ¿qué quedará para los demás municipios? En Jobabo, por ejemplo, las personas deben estar pidiendo comida por señas, quejándose puertas adentro, pero sin decirle una sola palabra a los principales culpables. A veces pienso que nos tocó pasar por esto porque lo merecemos.

Alberto Fonseca Rodríguez, director de la Empresa Provincial Integral de la Industria Alimentaria, precisó que esa entidad pública del Balcón del Oriente Cubano apenas está recibiendo, dos veces a la semana, 12,16 toneladas de harina de trigo, mucho menos de la mitad de las 29,601 diarias que se necesitarían para elaborar las “bolitas” de pan que, a 1.00 CUP la unidad, se distribuyen a todos los consumidores censados por el registro oficial.

De esta manera es como dan la cara los dirigentes, justificando y justificando. Cuba tiene un solo molino de trigo funcionando y está en Cienfuegos, es decir, hay crisis para rato. A seguir viviendo del invento y tratar de pasar los días con tajadas de aire, como si todo esto fuera un castigo por portarnos mal.

El sábado pasado, la dictadura convocó una marcha en favor de Palestina. Unos cuantos comebolas acudieron al llamado del régimen. Cuando Israel decida no atacar más la Franja de Gaza, deberíamos pedirles a los palestinos que marchen por nosotros. Aquí también hay una masacre, posiblemente peor.

Nos están matando vivos y sin disparar una sola bala. Más duro todavía.