LA EDUCACIÓN DE LOS NIÑOS Y LA VENTANA DEL AVIÓN

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Por Yasunaris Rodríguez Vázquez
La Habana.- Estuve leyendo hace muy poco sobre cómo enseñar a nuestros hijos a desarrollar la resiliencia y manejar la frustración, lo que sin dudas es muy importante para la formación de una personalidad emocionalmente saludable y el crecimiento personal.
Cuando los padres confundimos la complacencia o la debilidad de carácter con el amor verdadero, estamos formando individuos frágiles, inestables y propensos a la ansiedad y la depresión.
En la vida, no siempre podremos satisfacer nuestros deseos y en la mayoría de los casos no obtendremos gratificaciones inmediatas por nuestros esfuerzos, ni por nuestro talento. Tener herramientas para canalizar la decepción o la ansiedad, es fundamental para alcanzar la estabilidad mental y emocional, todo lo cual se traducirá a su debido tiempo, en éxito personal, tanto profesional como familiar.
Mientras más amamos a nuestros hijos, más asertivos y coherentes debemos ser con su educación.
Les comparto a continuación una anécdota que ilustra lo que acabé de exponerles en este post:
«Durante un viaje aéreo, un hombre se acomodó en el asiento junto a la ventana. Poco después, una madre y su hija se situaron a su lado. Tan pronto como el avión despegó, la niña comenzó a inquietarse, expresando su deseo: -«Quiero ver por la ventana, quiero ver por la ventana, quiero ver por la ventanaaaaa». La situación se volvía insoportable.
La madre, con un tono de voz mezclado entre el ruego y la incomodidad, le preguntó al hombre si le importaría intercambiar su asiento por el de ellas, permitiendo así que su hija pudiera mirar por la ventana.
El hombre respiró profundo y con una voz suave, respondió:
—Disculpe, señora, pero creo que este es un buen momento para enseñarle a su hija que no siempre están disponibles las ventanas.”