¡QUÉ SUERTE TUVO FULANO!

0
28

Por Eduardo González Rodríguez

Santa Clara.- En la página 2 del periódico Trabajadores del 4 de marzo de 2024, hay una publicación que, con la pretensión de enaltecer el trabajo sindical de DCLIMAX (una mediana empresa privada que presta servicios de climatización y refrigeración) demuestra, sin querer, que la empresa estatal socialista nunca ha sido competencia para nadie.

El artículo -o crónica, o reseña- comienza de la siguiente manera: «A sus 70 años fulano de tal (no voy a mencionar nombres) pensó que la vida iba cuesta abajo. Luego de cuatro decenios de trabajo y unos menguados ingresos, el presente era nada prometedor y el futuro no parecía nada halagueño. Pero de súbito vino un giro de 360 grados cuando el pasado año se empleó en DCLIMAX.»

Según dice el escrito, el socio único de la empresa, «unió a 29 personas dispuestas a darle al emprendimiento un sello de distinción, primero que todo por la calidad de lo que hacen, sumando a la misión principal otras secundarias como la fontanería, construcciones menores, transporte de carga, ventas de surtido de ferretería…»

«Lo que comenzó como el sueño de un negocio entre hermanos, esposa y otros familiares se ha convertido, poco a poco, en algo que deja buenos dividendos personales, con un promedio de 25 mil pesos de salario mensual, soportado por el crecimiento en el número de contratos (ya superan la treintena, en lo fundamental con entidades del sector estatal), así como un compromiso social que se muestra y demuestra de muchas maneras».
La líder de la organización sindical de DCLIMAX dice: «No pasamos por alto los acontecimientos que marcan, en positivo o negativo, la vida de los nuestros: cumpleaños, boda, ingreso hospitalario, situación familiar… lo que sea».

Este emprendimiento privado, según lo que leí, favorece de muchas maneras el ambiente institucional y social de Santiago de Cuba. Y eso, para mi, es más que respetable.
No obstante, me quedé con deseos de que algún periodista, de los tantísimos que hay en Cuba, cuestione en el periódico Trabajadores por qué «fulano de tal», ¡a los 70!, pensó que la vida iba cuesta abajo después de haber trabajado cuarenta años.

Cualquiera, en un pasillo del centro de trabajo, se sabe la respuesta, pero en los medios no se enteran. Si llevas cuatro decenios trabajando y tu esfuerzo no se traduce en una mejor situación económica, está claro que llegarás a la vejez con las manos vacías, y no porque fueras un vago, sino porque tu empleador, mientras te pagaba un miserable salario, te hacía difícil el presente y te borraba el futuro. Cuando un trabajador, con su trabajo honrado, no puede diseñarse un mínimo futuro, el que le ha estado pagando el salario es un desvergonzado. Así de simple.

«Pero de súbito vino un giro de 360 grados cuando el pasado año (fulano de tal) se empleó en DCLIMAX», dice el artículo. Un giro de sesenta grados, digo yo, que demoró una eternidad, incluso para el socio único de la empresa que tuvo que esperar años para fraguar un sueño de familia.

Ojalá todos los trabajadores del sector estatal encontraran una empresa privada donde puedan emplearse, no a los 70 años, sino a los 25 y a los 30. ¿O algún periodista va a echar pie en tierra y exigirle a la menguada empresa estatal socialista honorarios justos para los hombres y mujeres de este país que, unos tras otro, se están quedando, no ya sin sueños de futuro, sino sin poder comer como es debido en el presente?

¿Hay que esperar que un giro al azar de 360 grados (supongo que sepan lo que es un giro de 360 grados) y que una Mipyme nos caiga del cielo? ¿Levantarse a las 5 de la mañana, con ochenta años en las costillas, para esperar que pongan dinero en un cajero y cobrar una pensión de 1.500 pesos puede ser el futuro de alguien? Si te parece que sí, eres el enemigo número uno del pueblo.

Larga vida a DCLIMAX porque es un sueño cumplido. Y mis respetos a la persona que publicó el artículo -o crónica, o reseña- por exponer, estoy seguro de que sin querer, la inmensa brecha que se está abriendo entre los cubanos.