NO NOS MATEMOS UNOS A OTROS

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Por Manuel Viera

La Habana.- Hace mucho tiempo que  me he dado a la tarea de integrarme a infinidad de grupos de pequeños pueblos del campo cubano, lugares en los que he estado alguna vez cuando me encantaba recorrer el país, algo que todavía me encanta, solo que es algo que ya no se puede hacer.

Son lugares de los que casi nunca se habla y donde muchas veces pasan inadvertidas las noticias, los escándalos y las injusticias. Y es que, si hoy en la capital de lo que va quedando de este país o en ciudades como Santiago, Holguín, Camagüey, se viven fenómenos que no solíamos ver frecuentemente hace algunos años, lo que se vive en esos pequeños lugares es también muy llamativo, incluso asombroso.

Recuerdo que una de las primeras cosas que hizo el chavismo cuando se apoderó de Venezuela fue crear un discurso referido a la delincuencia, en el que Chávez decía comprender a las personas que debían robar porque el capitalismo no les había proveído alguna forma de vivir y que era preferible robar a ver a sus hijos morir de hambre. Tristemente, después de más de 20 años Venezuela socialista no provee y hay más delincuencia que nunca.

El robo en Cuba ya no es solo en las ciudades. También en estos lugares está desatado, y al paso que vamos dentro de muy poco el caballo y la vaca pasarán a acompañar al cerdo en la lista de animales extintos del territorio nacional.

Muchas personas que pierden la vida por un auto.  una moto, una bicicleta y hasta por un teléfono o unos pocos centavos. El nivel de violencia que se ha desatado es muy preocupante, no es sólo el hecho de que te roben sino de que para hacerlo vienen dispuestos a matarte. Degüellos, machetazos, personas que son incineradas, desaparecidas, apuñaladas. Junto a ello un creciente número de suicidios, de personas que pierden la cabeza y agreden a sus seres queridos, quitándoles muchas veces la vida.

Lo que vivimos hoy en Cuba, en el más absoluto silencio oficial, es algo sin precedentes. Hay lugares donde ya después de las 8 de la noche las personas no salen a las calles, donde no se ve un solo auto, una sola moto, un solo taxi. Resulta curioso que las páginas oficiales salen apresuradas a desmentir aquellos casos inciertos que son pocos, pero jamás salen a reconocer los que son ciertos, que son muchos.

¡Pareciera que se le hace una guerra a la verdad!

Salir de noche en Cuba, un país que siempre tuvo vida nocturna, se hace cada vez más difícil ante el temor de los transportistas a recoger pasaje a esas horas, mientras del país desde hace rato están en las noches muy tristes y desoladas, algo que asombra al viajero, al turista o al emigrado cuando llega al país.  ¿parece como si Cuba hubiese muerto!

Llama la atención que, en un país donde hay tantos sociólogos, especialistas en demografía, psicólogos, no se aborden públicamente estos fenómenos. No se hable nunca de la incidencia que tiene el estrés y la situación económica actual en ellos, o el consumo de drogas químicas tan común en nuestras calles.

Llamemos a la cordura, que la necesidad, el estrés, la droga o el alcohol no nos lleven a atentar contra lo más sagrado, la vida humana. No es el prójimo el culpable de esta situación, no tomes su vida. Quienes realmente son responsables, te tendrán preparado un feo hueco donde pasarás muchos años en peores condiciones y dejando expuestos a tus seres queridos.

Será peor tu hambre, tu necesidad, tu soledad. Canaliza tu rabia, frustración, ira, dolor, necesidad, en buscar definitivamente una solución a tu vida, a esos problemas que son de todos. Las verdaderas causas están ahí. Los verdaderos responsables están ahí… ¡No nos matemos más unos a otros!