EL FESTIVAL DEL HABANO Y LA MALA SUERTE DE LOS MÉDICOS ASESINADOS EN KENIA

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Por Jorge Sotero

La Habana.- Los médicos asesinados en Kenia tuvieron mala suerte. Luego de cinco años cautivos del grupo terrorista Al-Shabaad, unos drones estadounidenses bombardearon el campamento donde estaban de rehenes y allí perdieron la vida. No pudo ser peor.

El gobierno cubano aún esconde la bola, y lo seguirá haciendo. En una jugada de engaño no muy clara, hicieron pasar a Esteban Lazo unas horas por Nairobi, cual si hubiera sido un enviado especial a solucionar la situación, a esclarecer cosas, a comprobar que habían muerto, pero el octogenario presidente del Parlamento ya tenía una gira africana preparada. Solo cambiaron el itinerario, con un nuevo destino y una escala intrascendente. Una más.

A pesar de que fue acompañado por un equipo de prensa -léase camarógrafo y periodista-, Lazo no dijo nada, no comentó nada, ni tampoco lo hizo al llegar a La Habana hace unas horas, luego de una estancia parisina que le sirvió para reponer fuerzas y recorrer en auto con cristales polarizados la llamada Ciudad Luz.

Los médicos tuvieron mala suerte, porque su gobierno, el mismo que los mandó a África y que se embolsó por ellos muchos dólares, los abandonó a su suerte. No tenía el castrismo el millón y medio de dólares que exigía Al-Shabaad para liberarlos. Es más, nunca negociaron por ellos. En casi cinco años, nadie se entrevistó con representantes del grupo terrorista para gestionar su liberación.

No se puede tener peor suerte en la vida. Si te abandona tu gobierno, tu empleador, el que cobra por ti, el que te explota, el que controla, incluso, tu pasaporte, qué más puedes esperar.
Lazo vuelve de Kenia con las manos vacíasPero fue tan mala la suerte de Assel y Landy, que el ministerio de Salud no tenía dinero. No hubo en las arcas vacías de la institución que tiene que velar por la salubridad en Cuba ni un millón y medio de dólares, sin embargo, justo unas dos semanas después, por obra y gracia de una subasta de humidores, durante el Festival del Habano, le entran 17 millones de dólares de un golpe.

Es increíble, justo cuando el Gobierno -porque el ministerio de Salud es el Gobierno- pensaba destinar una parte del monto recaudado a negociar la libertad de ambos, se produce la dolorosa muerte de los médicos, la cual hizo oficial el propio grupo terrorista en su cuenta de Telegram, aunque para el Gobierno cubano eso no cuente. Y sí que es dolorosa, aunque estas líneas parezcan irónicas, no dejan de ser dolorosas.

Tengo vecinos, amigos, clientes, que han cumplido misiones en África, Haití, Venezuela, Bolivia, México… y me han comentado cómo viven esos años fuera, alejados de sus familiares, expuestos a cualquier cosa, cobrando salarios míseros, en tanto la dictadura se queda con la mayor parte.

Los que conozco, salvo a un técnico de laboratorio que unos bandidos asesinaron en Venezuela hace unos años para robarle una cadena, tuvieron mejor suerte. Unos permanecen en Cuba aún. Otros viven en España, otros están regados por Latinoamérica o Estados Unidos, pero siguen vivos.

Assel y Landy no tuvieron suerte, pero no porque el dinero para su rescate llegara al ministerio de Salud luego de la subasta de humidores durante el Festival del Habano, sino porque Cuba no tuvo los gobernantes dignos que se necesitan en estos casos. No hubo nadie con los coj… necesarios para ponerlos sobre la mesa y decir: «Me dan un millón y medio de dólares, que me voy a Somalia o a Kenia a traer a los médicos secuestrados».

Pobres médicos. ¡Qué descansen en paz!