LA MARCHA POR PALESTINA: MANIPULACIÓN Y ENGAÑO

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Por Anette Espinosa
La Habana.- El castrismo echa a andar su paquete de medidas. Lo que anunciaron a finales de diciembre en la Asamblea Nacional y que después pararon porque «no estaban creadas las condiciones necesarias» ya es una realidad. Y entonces buscan una movilización, a favor de Palestina.
Voy a dejar claro algo: estoy en contra de la invasión a la Franja de Gaza, como también de la incursión de Hamás en octubre a Israel. Creo que el conflicto debería terminarse y las partes en lidia y la comunidad internacional deberían trabajar por un acuerdo en que las dos partes estuvieran contentas -que es difícil- para ponerle freno a las hostilidades, porque ya muertos hubo bastante.
Pero mi posición no tiene nada que ver con lo que creo de la movilización a favor de los palestinos, la que considero una forma burda de intentar demostrar que el gobierno tiene apoyo, a pesar de las draconianas medidas que se le vienen encima a la gente y que siempre terminan por perjudicar a los más pobres, que en Cuba es la inmensa mayoría de la población.
A mí me tiene que explicar alguien en qué beneficiaría a Pedro, el maestro de Remedios, o a Juan, el médico de Boyeros, lo del aumento de los combustibles, o de la corriente. ¿Mateo, el campesino de Morón tendrá algún provecho del alza del petróleo, cuando él lo tiene que pagar más caro para poder sembrar yuca, calabaza o frijoles?
Nadie del pueblo gana nada. De estas medidas se beneficiará el gobierno inepto, torpe y ridículo que controla el país. Se beneficiarán los castros, los militarotes, los dirigentes, y ese puñado de ricos que le hacen el juego al gobierno y que llevan una vida de millonarios en la isla.
Pero hay que mandar una imagen de unidad y por eso llaman a la manifestación a favor de Palestina. Fíjense que no piden asistir a las marchas en respaldo a las medidas, porque sería como pedirles a las madres que salgan a apoyar el fusilamiento de los hijos. No, llaman a respaldar a Palestina, para que la gente se sensibilice y se junten unos cuantos miles, para después manipular.
Es increíble el cinismo de los gobernantes, y es increíble también la forma en que los cubanos se dejan manipular, aunque hay que aclarar que entre los que irán a marchar no faltarán los que están bien instalados: los del Minrex y sus familias, que salen habitualmente a trabajar al exterior y luego mandan contenedores llenos de cosas, entre ellas alimentos.
Tampoco estarán ausentes los familiares de los militares, de los médicos que viajan, los allegados a los dueños de las mipymes por miedo a que les vayan arriba y pierdan sus privilegios. También estarán esos que roban en las empresas, y los que dirigen en las empresas, más revolucionarios y más conscientes que nadie. Van los rateros para despistar a la policía y van los que aún creen en la cúpula gobernante, que cada vez son menos.
No hay leche para los niños. No hay pan para casi nadie. No hay alimentos ni medicinas, y el gobierno quiere que el pueblo se movilice a favor de Palestina. Y el pueblo va. A pesar de que la mayoría no durmió, en medio de apagones generalizados, y despertó con esa sensación rara de estómago demasiado vacío, algunos van.
No todos los que van son cobardes. No me atrevería jamás a decir eso, porque cada uno tendrá sus motivos, pero esos que acuden a la marcha por Palestina tienen que saber que, con su actitud, con su presencia allí, le hacen el juego a la dictadura que mata de hambre a sus compatriotas.
Ya es hora de decir que no a todo. Es hora de que los militares renuncien, entreguen sus armas y se vayan a caza y se ganen la vida de cualquier manera, menos sirviendo al oprobioso régimen cubano. Es hora de que los policías dignos -solo los dignos- den un paso al lado. Llegó el momento de que todo el que pueda influir en alguien, que lo haga, para que después no tenga cosas que lamentar, inclusive la muerte por hambre de sus familiares.
Las nuevas medidas no ayudarán en nada a los cubanos, repito. Solo ayudarán al gobierno, a los mismos que ya solicitaron ayuda, en leche en polvo, al Programa Mundial de Alimentos de la ONU, de lo cual nos enteramos casi por casualidad.
Paremos todo. Es hora de decir basta a todo lo que venga del gobierno e intentar un cambio. Si no tienes valor para hacerlo, para ir en contra del régimen, tampoco te prestes para apoyarlo, porque serás cómplice.
¡Es la hora de ser dignos!