LA REALIDAD DEBE IMPONERSE ANTE UNA EQUIVOCACIÓN

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Por Jorge Menéndez

Cabrils.- Nos dijeron desde el principio que había que derrotar al invasor ruso, ese que en su momento planteó sus legítimas preocupaciones de seguridad, desoídas tanto por  la OTAN como por Estados Unidos.

Apareció entonces un payaso de televisión con el slogan presidenciable de que iba a acabar con la guerra y miren la que armó, prestando a su país para provocar a Rusia, a sabiendas de que no tenía ni fuerzas ni recursos para vencer a Moscú. Se aseguró de que Occidente le suministrara ayuda y mandó a su gente a morir al campo de batalla.

Sucede que dos años más tarde llegó el hastío europeo, por mucho que los políticos de Occidente se nieguen a reconocerlo.

La ayuda ya no fluye como antes y los rusos comienzan a ganar terreno a marchas forzadas.

Los bolsillos de los dirigentes europeos están saturados de las comisiones por la venta de armas y la realidad se impone en el campo de batalla.

Zelenski ya le ve las orejas al oso ruso muy cerca de la puerta de su casa y prepara su domicilio en Londres junto a su familia, pero sucede que ahora ha surgido otro «iluminado europeo», el mandatario francés Emmanuel Macron, proponiendo enviar tropas a Ucrania y de facto iniciar la III Guerra Mundial.

Gracias a Dios, parece ser que de verdad los bolsillos llenos de los otros dirigentes europeos, por la venta de armas, pesan más que los deseos de Macron.

Ya tenemos dos «iluminados», Zelenski y Macron.

Polonia, por su parte, está ya hasta el gorro de su aliado ucraniano y mantiene las fronteras bloqueadas. Al mismo tiempo, comienzan a tirar 160 toneladas de cereales ucranianos de un tren que iba destino a la exportación.

Esa era realmente la solidaridad europea con Ucrania que tanto nos cacarearon. Ahora nos quieren meter miedo con otra invasión rusa a Europa, si Rusia vence en Ucrania.

Otro nuevo cuento chino de los políticos europeos, con Macron como artista principal.