AL MENDIGO LE QUITAN LA CARETA: EL GOBIERNO CUBANO PIDE LECHE

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Por Anette Espinosa

La Habana.- No están muy lejos los días en los cuales el gobierno cubano negaba la entrada al país de donaciones de organismos internacionales y si llegaban, prohibía que fueran los donantes quienes la repartieran. Hubo hasta campañas como aquella de que «no necesitamos donaciones, solo levanten el bloqueo».

No sé si ustedes lo recuerdan, pero yo sí. Nadie podía donar nada en Cuba, ni los propios cubanos. Todo eso tenía que ser centralizado, para que el gobierno lo repartiera y quedara como el bienhechor. Tan reciente como en 2018, cuando el tornado que destruyó una parte de 10 de Octubre, San Miguel del Padrón, Regla y Guanabacoa, impidieron a las personas ir al lugar a ayudar a los damnificados.

Así fue siempre. Permitirlo era como reconocer que eran incapaces de resolver problemas que como gobierno les correspondía. Los gobernantes vanidosos de la isla apelaron a las embajadas en el exterior para que hicieran campañas para buscar donaciones, aunque estas solo sirvieran para resolver la situación en un hospital por una semana, o dotar de insumos un bar o un restaurante de los Castro. Ellos saben.

Sin embargo, la situación actual, la peor que ha vivido Cuba desde que llegó Cristóbal Colón a la isla en octubre de 1492, obligó a la cúpula castrista a acudir al Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU en busca de ayuda urgente.

No nos enteramos por los medios nacionales. No lo dijo Granma, ni el Noticiero y mucho menos esos voceros que pululan en redes, y que no son más que unos haladores de leva del sistema. Nos lo contó la agencia EFE.

«Confirmamos que el PMA ha recibido una comunicación oficial del Gobierno (cubano) solicitando apoyo para continuar la entrega mensual de un kilogramo de leche destinada a niñas y niños menores de 7 años en todo el país”, indicó por escrito la delegación del PMA en la isla en declaraciones recogidas por la agencia EFE.

EL PMA, que se define como “la mayor organización humanitaria del mundo”, ya comenzó el envío de leche en polvo a la isla, donde los niños no solo no tienen ese alimento, sino cualquier otro, y no hay que ser adivino para darse cuenta.

En Cuba no hay cereales, lácteos de ningún tipo, ni aceites, ni azúcares, ni carnes o carbohidratos. Tampoco hay huevos, verduras, viandas o frutas. Y cuando aparece alguna, cuesta más que el salario promedio de un obrero en un mes, como el cartón de 30 huevos que ya anda por los tres mil pesos cubanos, el doble de una jubilación y más que el salario de un profesor.

El PMA y EFE le quitaron la careta a los gobernantes, que solo saben prometer tiempos mejores, años buenos, mejorías en el nivel de vida, cuando en realidad entierran cada vez más al país en la miseria.

Los niños no tienen leche, y tampoco los ancianos, que se mueren por miles, porque no tienen alimentos y tampoco los complementos que necesitan para que sus últimos años sean dignos y placenteros. Los únicos viejos que viven bien en Cuba son los que quedan de la cúpula que estuvo en la Sierra. A esos no les falta nada y tampoco a sus descendientes.

Lo de Cuba da pena y no por pedir ayuda, en forma de leche, al PMA, sino porque esas cosas pasan por la incapacidad del gobierno de generar políticas que faciliten la producción, por impedir que cada cubano tenga libertad para abrir una empresa y hacerla producir, en tanto se aferran a un sistema centralizado que cada vez es más inoperante, porque cada uno de los nuevos dirigentes es más incapaz que el anterior.