LA LUCHA Y LA ARBITRARIEDAD DEL PODER

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Por Lynn Cruz

La Habana.- Desde el 24 de febrero, fecha en que la intelectual cubana Alina Bárbara lanzara su mensaje al mundo, de declararse en Desacato, no dejo de pensar en ello y en la frase de Kafka: “La incitación a la lucha es uno de los medios de seducción más eficaces del mal”.

¿Por qué una persona como Alina tendría que alistarse a luchar? Simplemente, por la intolerancia de un poder tan arbitrario que hoy no admite ninguna forma de disenso y disfraza su incapacidad, amparado en un sistema judicial que es una vergüenza.
¿Por qué alguien debería ser señalado por hacer bien su trabajo?

Es tan evidente ya la manipulación, que hasta parece irreal. Pero no lo es. Y entonces el poder una vez más insta a la lucha contra un muro. Una lucha desproporcionada donde se tienen muy pocas opciones. O chocar contra este o simplemente apagarse.

Esto último es incompatible con la vida. No queda más que decir la frase que de tanto repetirla, me parece manida o parte del diseño escenográfico, de una pieza donde apenas somos marionetas. ¡Te apoyo! Por ejercer tu derecho a hablar y a pensar sin hipocresía. Como prueba de que, en efecto, se pueden cortar los hilos. Justo lo que se necesita para que Alina, como muchos, sea considerada enemiga pública de alguien que no da la cara.

Lo trascendental en este caso es el cómo Alina se ha enfrentado de una forma nueva a un asunto que ya es viejo. Y repito: ¡Te apoyo Alina!