LA SABIDURÍA QUE DAN LOS AÑOS

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Por Esteban Fernández Roig
Miami.- Ya sé, con tremenda alegría, que no voy a morir joven. Ya no me asusta la pregunta: “¿Cómo te ves en 10 años?“ Porque con una sonrisa respondo: “Sólo aspiro a estar ¡Vivito y coleando!”
He comprendido que lo más importante en la vida es la salud y el cariño de los seres queridos. Y que “con Dios todo y sin Dios nada”…
He llegado a la conclusión que solo se vive una vez y hay que disfrutar la vida. Y si hay otra vida que sea de nuevo vivida en un Güines libre.
Ya sé que pude sobrevivir sin aprenderme los Teoremas, ni la Raíz cuadrada de la hipotenusa, y sin saber donde queda el cigüeñal del carro.
Vaya, que he vivido tranquilamente sin haber obtenido absolutamente nada de saber que “Nabucodonosor II fue el gobernante más conocido de la dinastía de Babilonia”.
Asustado creí que era imposible abandonar el vicio de fumar y llevo más de 20 años sin tocar un cigarrillo.
He descubierto que siempre que llueve escampa, que cada uno de los problemas que me agobiaron tuvieron solución.
Ya sin miedo a equivocarme estoy claro en que me encanta la paella y no me gusta el apio ni el quimbombó que resbala.
Wow, ya me di cuenta que todos mis miedos fueron infundados, muy contento de haber acumulado tanta juventud. Y saber que la vejez será la mejor alternativa para demorar la muerte…
Ya he aprendido que nunca luciré como Cary Grant ni como Carlos Alberto Badías, pero tampoco como Arbogasto Pomarrosa ni Chespirito.
Y al final de la jornada he aprendido que -gracias a Facebook y hasta en la vida real- a los enemigos y comemierdas no hay que matarlos, simplemente bloquearlos…