NO HAY PAN. ¡Y YA!

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Por Arturo Mesa
Atlanta.- La notica del pan es como la tapa del tomo. Lo que mi estimado presidente va generando con su aura de negatividad es el resultado de serle más fiel a un término que a lo que el término significa. “Solo en el socialismo se logra la verdadera justicia social”. ¿Cómo? ¿Sin pan?
¿La justificación..? La de siempre: El Villano Favorito. ¡¿Quién más podría ser?! “Restricciones financieras y logísticas han retrasado el arribo al país del trigo bla, bla, bla… … Y a mí (maestro, carpintero, plomero, ama de casa, florista, biotecnóloga) ¿qué c… me importa el escenario ese? ¿En qué se nos va traduciendo la posibilidad de una construcción social diferente? Acaso en esto: “No estamos exentos del impacto del escenario económico”…
Yo no pedí socialismo fallido de pancarta, ni me importa un bledo el escenario económico ese si aún queda un mundo por hacer FUERA DEL ESCENARIO ECONÓMICO EN DONDE EL ESTADO LO RIGE Y CONTROLA TODO, incluyendo el desmantelamiento autorizado de varios molinos del país.
Yo (maestro, carpintero, plomero, ama de casa, florista, biotecnóloga) solo quiero que el país en donde el universo me colocó, funcione y cada día se vuelve más incompetente su funcionamiento y luego se nos ofenden en Palacio cuando les dicen “Estado Fallido.” Para mí, oféndase quien se ofenda, hace buen rato el concepto quedó chiquito.
Cuando los seres humanos decidieron que vivir en sociedad es más provechoso, lo hicieron para proveer lo esencial para un grupo y protegerse entre todos.
Cuando la sociedad fue evolucionando, el mismo concepto se mantuvo y se mantuvo porque lo esencial es la subsistencia, la protección y la motivación a contribuir para que haya más a distribuir entre los miembros de esa comunidad.
El socialismo prometió distribuir mejor y proteger aún más y a la fecha se cuentan con los dedos los estados llamados socialistas funcionales (en toda la historia) y aumentan los llamados “capitalistas” con mayor nivel de protección social, económica, y humana en sentido general. Mientras escribo, Biden, el malo, quiere quitarle la deuda a los estudiantes universitarios.
¿Habrá que ser genio para llegar a conclusiones?
La fórmula de la economía socialista funcional está por escribirse, pero mientras se siga la línea de: «Restricciones financieras y logísticas han retrasado el arribo al país del trigo»… se irá alejando cada día más la posibilidad de su consecución.
Palabrerías, promesas, restricciones y al final lo que queda para la historia es: … “No estamos exentos del impacto del escenario económico”…. bla, bla, bla.
Como resultado de esta incompetencia, los hijos de nuestros hijos se ofenderán con la mera mención del término “socialismo”: — Papi, ¡pa’llá pa’llá!
Las ofertas de soluciones, por vías no estatales llueven entre los que han estudiado algo el tema, pero lo principal, que es la aceptación de estrategias diferentes, no se consuma y seguimos y seguiremos sufriendo de más limitaciones y crisis general porque parece que un grupo estratosférico es más importante que 11 millones (menos 500 000 este año) de cubanos.
Tiene que haber una intención sentida de solucionar el problema, tiene que haber una discusión a nivel de sociedad de lo que es más importante para la vida en el país: ¿Un término tonto y manipulado o una definición concreta y palpable en donde jamás falte el pan?
Sucede también que junto a la noticia, informa Granma que se firma un libro de ética para funcionarios. En tal libro, si de ética hablamos, debería estar como acápite número uno el respeto a la dignidad personal, y a mí como responsable de las necesidades de 11 millones de cubanos se me debería caer la cara de vergüenza cuando leo que: “Restricciones financieras y logísticas han retrasado el arribo al país del trigo” -que vendría siendo como llegar a mi casa y decirle al niño «hoy no me pagaron y por tanto no hay comida, así que… a dormir».
Todo esto lo que logra es un aumento de precios, menos pan a distribuir y desprotección total para los menos pudientes, que en este sui géneris caso, va a incluir a los profesionales y megaprofesionales que dedicaron los mejores años de sus vidas en aras de la realización “de la pesadilla en la que se va convirtiendo el sueño de una país mejor”.
¡Vergüenza total la noticia! No tengo otra forma de decirlo.