¿ALGUNA VEZ HEMOS RESUCITADO UNA ESPECIE EXTINGUIDA?

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Tomado de MUY Interesante

El éxito ha sido momentáneo y solo en el laboratorio por el momento, pero hay proyectos potentes en marcha para lograr el siguiente nivel.

Madrid.- La frontera entre la ciencia ficción y la realidad científica se ha difuminado sorprendentemente en el campo de la desextinción. Antaño relegada al reino de la fantasía y la especulación, la idea de revivir especies que una vez vagaron por la Tierra y luego se desvanecieron en el abismo de la extinción, ahora palpita con posibilidades tangibles. Impulsados por avances tecnológicos y un renovado ímpetu en la genética, los científicos están explorando los límites de lo que puede ser recuperado del pasado. Esta noción, que muchos conocieron por primera vez a través de la vívida imaginación de Michael Crichton en «Parque Jurásico», ya no se limita a las pantallas de cine. En cambio, ha provocado un debate apasionante y multifacético en la comunidad científica y el público en general. Lo que antes era una trama de ciencia ficción ahora invita a preguntas serias sobre nuestro papel en la restauración de la biodiversidad y el equilibrio ecológico, marcando un cambio significativo en nuestra percepción de la relación entre la humanidad y la naturaleza. Podremos traer de vuelta a la vida especies extintas, pero la pregunta es: ¿debemos?

Bucardo

Celia, la (pe)última bucardo. José Miguel Pintor Ortego / Wikimedia

La resurrección del bucardo

A inicios del nuevo milenio, la ciencia rozó lo que parecía un fragmento sacado de un cuento de resurrecciones míticas. La historia del bucardo, una cabra montés ibérica que habitaba los Pirineos, es emblemática en la saga de la desextinción. Este animal, que vio su fin en el año 2000, se convirtió en el protagonista de un ambicioso proyecto científico que buscaba revertir lo irreparable. En 2003, un equipo de científicos españoles se embarcó en la misión de «devolverle la vida» utilizando las técnicas más avanzadas de la época.

La técnica empleada para la clonación del bucardo fue un proceso meticuloso y delicado, que implicó la extracción del núcleo de las células conservadas de la última hembra de bucardo conocida, Celia, e insertarlo en óvulos de cabra doméstica desprovistos de su material genético. Este híbrido genético fue luego implantado en una cabra viva, esperando que se desarrollara como un bucardo. Contra todo pronóstico, el experimento culminó con el nacimiento de una cría de bucardo, un acontecimiento sin precedentes que, aunque efímero, marcó un hito en la ciencia de la desextinción. Este logro no solo desafió las barreras de la vida y la muerte en el reino animal, sino que también iluminó los desafíos y las posibilidades inherentes a la manipulación de la vida a nivel genético.

En la exploración de la desextinción, tanto los avances como los fracasos han desempeñado roles cruciales en la comprensión de sus límites y potencialidades. El caso del bucardo, por ejemplo, representó un momento definitorio, ilustrando que, aunque técnicamente posible, la resurrección de especies extintas tiene por delante obstáculos significativos, desde problemas genéticos hasta dilemas éticos. Paralelamente, el interés en revivir al mamut lanudo ha revelado tanto la fascinación pública como los desafíos científicos inherentes a tales empeños, desde la recuperación de ADN viable hasta las consideraciones sobre su reintroducción en ecosistemas modernos.

Mamut

El hallazgo de ejemplares de mamut congelados en Siberia abre la posibilidad de clonarlos. A. V. Lozhkin / Wikimedia

Candidatos a la ‘resurrección’

Los intentos de desextinción nos enseñan que, aunque la ciencia ofrece herramientas poderosas para intentar revertir las pérdidas de la biodiversidad, estas herramientas vienen con responsabilidades éticas y prácticas considerables. La reflexión sobre la desextinción trasciende la técnica, interpelando nuestra relación con la naturaleza y nuestro papel en la conservación de la vida en la Tierra. Nos insta a ponderar no solo si podemos revivir especies extintas, sino más críticamente, si deberíamos hacerlo y bajo qué condiciones. En este contexto, la desextinción se convierte en un espejo de nuestras ambiciones, limitaciones y, en última instancia, de nuestro compromiso con la preservación de la biodiversidad.

Entre las especies potenciales para la desextinción, el mamut se destaca como el más mencionado, apareciendo en dos tercios de los textos que abordan este tema. Otros candidatos notables incluyen el tilacino, la paloma pasajera y el dodo, todos ellos destacados por su carisma y la nostalgia que evocan. Los esfuerzos de desextinción, especialmente los casos del bucardo y la rana gástrica del sur, han mostrado resultados variados, desde la breve resurrección hasta la creación de embriones que sobrevivieron temporalmente. Además, especies como el quagga y el uro han sido objeto de proyectos basados en el cruzamiento selectivo, buscando recrear su apariencia, aunque no su genética exacta. Los criterios para seleccionar candidatos a la desextinción no solo se basan en la viabilidad técnica y genética, sino también en consideraciones éticas y el potencial impacto ecológico de reintroducir estas especies a sus hábitats antiguos o nuevos. La tendencia se inclina hacia aquellas especies que despiertan un interés público significativo, a menudo relegando a especies menos carismáticas a un segundo plano en el debate sobre la desextinción.

Jack Horner

Jack Horner es uno de los científicos defensores de la desextinción de especies. Wikimedia

¿Debemos hacerlo?

La desextinción plantea complejas cuestiones éticas y ecológicas, atrayendo críticas como que podría ser un mero ejercicio de «jugar a ser dioses» con la naturaleza. Algunos ven este proceso como un derroche de recursos, argumentando que los esfuerzos y fondos deberían enfocarse en la conservación de especies existentes en lugar de intentar revivir aquellas que ya se han extinguido. Además, existe la preocupación de que las especies «resucitadas» puedan no adaptarse a los ecosistemas actuales, que han cambiado desde su extinción, lo que podría resultar en problemas de invasión de especies o en su extinción repetida si las causas originales no se han mitigado. Por ejemplo, el delfín del río Yangtsé, visto por última vez en 2007, se enfrentaría a los mismos desafíos de contaminación y alteración del hábitat que contribuyeron a su desaparición.

Al abordar la desextinción, nos enfrentamos a la encrucijada entre el asombro por revivir lo perdido y la responsabilidad hacia el presente y futuro de nuestro entorno natural. ¿Nos corresponde a nosotros, como seres humanos, corregir los errores del pasado o enfocarnos en proteger y restaurar lo que aún tenemos?