A VECES…

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Por Tania Tasé
Berlín.- Hay máquinas a las que le echas moneditas. Igual si eres niño o adulto. Las usas, te diviertes o no, obtienes ganancias o no. Después sigues de largo y nunca más piensas en ellas.
Así tratamos a veces a las personas: las usamos, como máquinas, obtenemos ese servicio temporal. Luego seguimos de largo… sin pensar más en esas personas.
A veces yo he sido máquina.
A veces yo he sido la mano que echa las monedas.
Seamos esas personas que no siguen de largo después de obtener lo que quieren de otras, como si fueran… máquinas.
Puede ser que al final resulte que no somos buenas personas ni máquinas eficientes.