¿QUÉ FUE A HACER ESTEBAN LAZO A KENIA?

0
190

Por Anette Espinosa

La Habana.- Al castrismo lo cogieron movido, como a esos corredores que el pitcher sorprende en las bases sin que ellos lo esperen. Me refiero a la muerte de los doctores secuestrados por Al Shabaad desde hace casi cinco años en Kenia, sin que hicieran mucho -o nada- por liberarlos.

La cúpula castrocomunista no imaginó jamás que los galenos iban a morir. Pensaron que Al Shabaad los soltaría un día y que de esa forma se ahorrarían el millón y medio de dólares que habían pedido por su rescate. Total, qué podían hacer con dos médicos.

Pero Al Shabaad está en el punto de mira de medio mundo. Sus campamentos son objeto de bombardeos esporádicos de las fuerzas británicas y estadounidenses, y en uno de esos perdieron la vida los doctores cubanos. El grupo terrorista lo informó en un comunicado que hizo público en Telegram, pero el gobierno cubano, descolocado como casi siempre, dice que no es oficial.

¿Pero cómo que un comunicado de los captores no es oficial? No hay nada más oficial que eso, solo que no había respuesta preparada. No tenían leyenda alguna con la que salir a dar la cara, y apelaron a que no tenían confirmación oficial. Incluso, ni se inmutaron el fin de semana, porque los fines de semana para los dirigentes castristas son para buenos tragos, mejor comida y paseos.

El lunes decidieron que alguien debería ir a Kenia, aunque ninguno tenía claro a qué. Ese viaje pudieron hacerlo hace cuatro años y medio, o cuatro, tres, dos años, uno. Pudieron enviar a uno de sus pejes gordos -aunque gordos son todos- a negociar con la milicia islamista y a buscar la liberación de los dos médicos.

Entonces decidieron que iría Esteban Lazo, y este martes el octogenario dirigente del Parlamento tomó un avión y se fue a Kenia. Preguntó algunas cosas antes de salir, intentó asesorarse bien, pero le dijeron que hablara con las autoridades del país, que intentara averiguar, pero que las consideraciones finales se las daría la embajada cubana, que las mandarían por cifrado, mientras el volaba.

Ni él mismo sabe a qué fue a Kenia. Y tampoco saben los que están por encima y lo mandaron. Solo saben que necesitan ganar tiempo para inventarse una historia que parezca creíble, para preparar a los familiares y tal vez sacarles alguna declaración de apoyo al gobierno. Porque otra cosa no puede ser.

El viaje del anacrónico dirigente es una muestra más de la improvisación del régimen, de lo poco que le interesa lo que pasa con los cubanos, aunque estos sean responsabilidad directa de ellos. A los médicos los abandonaron a su suerte y ahora andan corriendo, y preparémonos para la justificación que van a dar, para el comunicado de la Cancillería y el Ministerio de Salud.

Ya veremos cómo se lavan las manos. Porque en eso son expertos. Es más, ya sé a quién le van a echar la culpa. Y ustedes también lo saben.