LA LECHE DE LOS CHAMAS

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Por Aliet Arzola Lima ()
La Habana.- Dice la ministra de Comercio Interior en Cuba que no hay leche en polvo para los chamas, o que hay, pero no alcanza. Todo esto, después de que madres y padres se subieran por la paredes del solar virtual a quejarse durante días.
La ministra sabía desde antes que iniciara febrero que no había leche en polvo para los chamas, o que no alcanzaba, pero es mejor callarse y dejar que la gente se incomode. Así se gana tiempo, que no les sirve de nada, pero dan sensación de movimiento. Eso es más viejo que El Morro, pero bueno, ahora mismo es lo de menos.
El punto ahora es que no hay leche para los chamas, o que hay pero no alcanza, que termina siendo la misma mierda. Eso, además, significa, que tampoco hay leche para los viejos.
Sí, les explico: con la leche de mi hijo de cinco años puedo darle leche, de vez en cuando, a mi abuelo de 70 y pico y a mi madre de casi 60. Obviamente, esa movida ahora se complica un poco.
Y si no hay leche en polvo para los chamas, otras personas mayores tampoco podrán comprarla por la izquierda a las madres que la venden para, con ese dinero, salir a buscar yogurt u otra cosa que les gusten más a sus hijos, porque algunos no toman leche.
¡¡AH, PERO USTEDES SABEN DÓNDE SÍ HAY LECHE!! Dense una vuelta por la tienda virtual de TRD. Por poco más de 200 cañas (dólares, por supuesto) te llevas un saquito de 25 kilos, y si te pones de suerte hasta te lo llevan a la casa. Leche hay, lo que no podemos comprarla, no nos toca.
En 2007, Raúl Castro dijo: «Hay que borrarse de la mente eso de los siete años. Llevamos 50 años diciendo que hasta los siete años. Hay que producir leche para que se la tome todo el que quiera tomarse un vaso de leche y hay tierra para producirlo».
Sacando cuentas, lo único que me queda claro es que Raúl ese día se levantó y salió para la calle sin desayunar leche.