LA CULTURA, LOS INTELECTUALES Y EL PODER

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Por Ernesto Ramón Domenech Espinosa
Toronto.- Reconozco que el tema de la relación entre el Arte y el Poder es complejo, resbaladizo. Lo cierto es que en más de 2000 años de Historia una larga lista de Tiranos, Autócratas y Dictadores han tenido a sus pies la pluma servil, la voz melosa o el oportunista pincel para dejar a la posteridad sus glorias y excentricidades. Por lo general el Déspota siente un profundo rechazo, desprecio, por aquellos que se dedican a las artes y el pensamiento, pero los creen un mal menor y los utilizan.
Si no sirven para la guerra, piensa el Sátrapa, al menos que animen los salones de baile y los teatros, que sean parte del circo, sus protagonistas. Por otra parte, siempre ha existido un amplio coro de poetas, cantores y dibujantes dispuestos a lo que sea, incluyendo la abyección, por unas monedas, un plato de comida o un techo. No es muy común encontrarse con hombres y mujeres comprometidos con su obra y forma de pensar al estilo de Diógenes, Jordano Bruno, Van Gogh, Baudelaire, José Martí, Ana Ajmátova, Franz Kafka, Modigliani, Mijaíl Bulgakov, Jorge Luis Borges, Dulce María Loynaz o un Pedro Luis Ferrer.
El salto, la magnitud del crecimiento económico de estos tiempos en Occidente ha creado la costumbre de gobiernos que se permiten el lujo de “regalar” dinero a un sector de la sociedad. Hay que volver a insistir: Los planes sociales, las subvenciones y los seguros estatales por desempleo no salen del bolsillo del Estado ni de los políticos, nada es “Gratis” en un país. Los Gobiernos no producen riqueza alguna; son los empresarios, comerciantes, inventores, obreros y trabajadores del campo los verdaderos hacedores.
El fenómeno de las regalías estatales se ha hecho notable en países gobernados por la Izquierda, caso España, Francia, Argentina, Chile, México y Canadá entre otros. Para recibir el Cheque mensual se han buscado un sitio preferencial, como una especie de Plan Jaba ideológico, un compacto grupo que se autodenomina la Elite, la Inteligencia, la Sensibilidad de la Nación… Allí están, con sus poses sofisticadas, sus títulos Honoris Causa, sus becas y premios, artistas e intelectuales de todos los colores. Cualquier mediocre o engreído con el cartel de poeta, cineasta, filósofo o músico se cree superior al resto y con derecho a exigir su parte del botín.
Para justificar sus exigencias los “Iluminados” proclaman que la cultura es el elemento más importante y decisivo de la sociedad, que sus obras van a salvar a la humanidad del materialismo y la barbarie, que no hay belleza y perfección más allá de sus producciones, que devolverán esas sumas anticipadas en forma de felicidad, alegría, y placer. Detrás de esa excusa hay la intención del beneficio propio antes que el genuino interés por hacer el bien a los demás. Pillos, holgazanes y oportunistas utilizan la misma coartada para escalar e intercambiar favores. Los mismos que piden a gritos la Igualdad Social, abren para sí la puerta trasera de los Privilegios.
En el 2023 el cine español recibió en subvenciones 167 millones de euros para la realización de 857 películas. A los cines asistieron poco más de 13 millones de espectadores y se recaudó una suma de 81.5 millones de euros. El balance neto de la realización cinematográfica en España dejó una deuda de 85.5 millones de euros que fue saldada con los impuestos del contribuyente. En la ceremonia de las entregas de los premios Goya una escena bochornosa: el abrazo y el gesto servil de una buena parte de los invitados con los representantes del Poder: Pedro Pinocho Sánchez y Yolanda Díaz.
La cultura de cualquier nación no está únicamente definida por la creación artística o intelectual. Los hombres y mujeres que se dedican a cultivar la tierra, levantar edificios, forjar metales, curar enfermos, enseñar a niños y jóvenes, producir en las fábricas o servir en un restaurante o medio de transporte también determinan las tradiciones, las creencias, la forma de pensar y vivir de cada pueblo. No hay ciudadanos de primera, segunda y tercera categoría.
Hay muchísimas personas, como mi abuelo, que han vivido sin leer un libro, sin ir al teatro y sin visitar un museo, y no ha pasado nada, y han sido felices, decentes o pecadores como los demás. El que quiera escribir poemas, filmar documentales, grabar canciones o fundar una compañía de baile que lo haga, es su derecho. Pero que también se haga cargo de sus decisiones, que asuma los costos. “Ganado el pan, hágase el verso”, dijo Martí.
A esos que demandan el financiamiento estatal de la Cultura les invito a observar el caso Cuba. Entre 1902 y 1959 se sucedieron gobiernos de casi todas las tendencias políticas que apenas se ocuparon o interesaron por la cultura. Fue esa época sin embargo el período de mayor florecimiento de la música, la pintura, la danza y la literatura. El son, la guaracha, el bolero, el Cha cha chá, la rumba, el Filin, Sindo Garay, Manuel Corona, los Matamoros, Benny Moré, Ernesto Lecuona, Rita Montaner, La Riverside, Celia Cruz, la Sonora Matancera, María Teresa Vera, Víctor Manuel, Carlos Enríquez, Wilfredo Lam, Lezama Lima, Dulce María Loynaz, Lydia Cabrera, Fernando Ortiz, y un largo etc. representan lo mejor de nuestra cultura y nada tuvieron que ver con Menocal, Machado, Grau San Martín o Batista.
En la otra cara de la moneda están los 65 años de Régimen Castrista que ha creado instituciones como la UNEAC, ICAIC, Casa de las Américas, Asociación Hermanos Saiz, el Ministerio de Cultura o los Centros de la Música especializados en la censura y la vigilancia, y cuya contribución mayor ha sido el panfletario cancionero de la Nueva Trova, la Timba y los brincos y doblajes de los Reguetoneros. La cultura cubana, como el resto del entramado social está en crisis, es una ruina total.
La intervención del Estado en la Cultura no es garantía de calidad, excelencia ni desarrollo, al revés. El talento y la vocación artística no se crean por decretos o leyes, el arte requiere de una condición esencial: La libertad, independencia, autonomía. El resumen de este Post está en el minuto y medio de una escena del filme argentino «El ciudadano ilustre» que aquí abajo les dejo.