MBAPPÉ SE VA DEL PSG

0
20

Redacción Deportiva
Madrid.- Kylian Mbappé le comunicó a Nasser Al-Khelaifi que deja el Paris Saint-Germain el 1 de julio próximo. Lo acaban de anunciar medios cercanos al capitán de la selección francesa y al PSG. Incluso, el propio equipo parisino lo comunicó a los medios.

El titular no admite vuelta atrás: el crack se marcha del equipo en el que jugó durante seis temporadas. Lo hace sin acogerse a una cláusula de rescisión que le permitía estar una temporada más en el club, a cambio de una suma estratosférica de dinero. El encuentro entre el jugador y el presidente del club, el pasado martes en la mañana.

¿A dónde va? ¿Cuál será su próximo destino? ¿Cuándo aparecerá ante los medios para decir oficialmente que se marcha? ¿Cuáles son los clubes en los que podría recalar la estrella del PSG? ¿Jugará con la sub-23 de Francia en los próximos Juegos Olímpicos de París 2024? ¿Se quedará Nasser Al-Khelaifi con los brazos cruzados o intentará retenerlo, como hizo cada vez que quiso irse al Real Madrid?

Estás interrogantes, y muchas otras, serán constantes en diarios, tertulias deportivas y en redes sociales en los próximos días, semanas, y tal vez meses, en medio de infinidad de conjeturas, pronósticos, incluso hasta filtraciones, que solo se acabarán cuándo se conozca el equipo para el que jugará a partir de la próxima temporada, Por ahora, se sabe que se va del PSG, que lo hará perdiendo dinero, y eso ya es bastante.

Kylian Mbappé explotó como jugador en el AS Mónaco. Fue tanto lo que enseñó con el equipo monegasco, con el que debutó en 2015 con apenas 16 años, que dos años después media Europa estaba detrás de él. Su capacidad para desequilibrar, su poderío físico, la facilidad para ver puerta y su insaciable sed de triunfos lo convertían en un manjar para los clubes poderosos, que pusieron mucho dinero sobre la mesa.

La familia Mbappé, especialmente su madre, Faiza Lamari, que llevaba las negociaciones sobre el futuro de su hijo, llegó a acuerdos con dos entidades: con el Real Madrid, el equipo en el que siempre quiso jugar el niño Kylian, que hizo hasta una pasantía en Valdebebas, donde conoció a las grandes estrellas, entre ellos su ídolo, Cristiano Ronaldo. El otro club fue el PSG. Ambos elencos pagaban el mismo salario y dejaban la misma plata en el Mónaco: 180 millones de euros.

La Copa Mundial de Rusia estaba ahí, a la vuelta de la esquina, solo faltaba un año y Mbappé quería que el Real Madrid le garantizara la titularidad. Florentino Pérez no lo aseguró y Nasser Al-Khelaifi sí. Eso hizo que el atacante se decantara por el equipo de su país. Iba a jugar para Francia y en Francia, en la ciudad donde nació, con la ilusión de estar allí unas temporadas y luego ir a por el destino que él quiso siempre , en la capital española.

¿Por qué el Real Madrid no le garantizó la titularidad? Porque el equipo español había ganado las dos últimas ediciones de la UEFA Champions League a las órdenes de Zinedine Zidane con un tridente ofensivo espectacular, formado por Gareth Bale, Karim Benzema y Cristiano Ronaldo. Nadie en el club blanco vio venir lo que ocurriría en la temporada siguiente ni al final de la misma.

Mbappé se fue cedido al PSG, una artimaña para diferir un año los pagos por parte del PSG, mientras en el Madrid, Gareth Bale perdía fuelle, incluso no salió como titular en la final de la Champions en Kiev ante el Liverpool, aunque al final fue decisivo con dos goles, y para colmo, tras alzar La Orejona, Cristiano Ronaldo tomó e camino de Turín para jugar con la Juventus. El tridente que no querían romper, se quebró solo, pero Mbappé estaba lejos.

Mbappé llegó al PSG para un contrato de cinco años, que terminaría en el verano de 2022. El jugador resistió presiones del PSG para renovar, porque quería irse cuando su contrato feneciera, o un año antes, en el mercado de fichajes de 2021, cuando, supuestamente, el club parisino no tendría más opciones que negociar su salida para no dejarlo ir libre a la campaña siguiente. Pero el PSG rechazó todas las ofertas del Real Madrid.

O no, no las rechazó. No les hizo caso. Tres ofertas hizo el equipo español: 160 millones de euros. Luego 180, y a la desesperada, cuando el mercado iba a cerrar, ofreció 200 millones y nada. No hubo respuesta desde le Parque de los Príncipes. Por delante había una Copa Mundial en Qatar y los dueños del club, el gobierno de Doha, querían que el futuro mejor jugador del mundo estuviera en el PSG para entonces.

Mbappé ni se inmutó. En cuatro meses, el 1 de enero de 2022, tendría libertad para negociar con el club que quisiera. Solo tendría que esperar unos meses y agarraría una prima de fichaje espectacular. Pero en el PSG y Qatar pusieron manos a la obra. Le ofrecieron villas y castillas al jugador, a la familia, a la abogada. Parecía que al final se iría al Bernabeu, pero unas semanas antes cambió de opinión y salió en el Parque de los Príncipes con una camiseta en la que se leía 2025.

Apenas unas horas después, el Real Madrid ganó en el Stade de France su decimocuarta Copa de Europa. Para los seguidores blancos tuvo un sabor especial, por el lugar, la situación y porque demostró que se podía ganar sin tener a Mbappé, que era poco menos que persona non grata en la capital española. Pero Florentino Pérez le pasó la mano. El testarudo presidente blanco no se viró contra él y le dejó las puertas abiertas.

Aquella camiseta con el 2025 en la espalda escondía un secreto: el acuerdo de ampliación fue hasta 2024, con una opción del jugador hasta 2025, y nada más terminar la temporada 2023, Mbappé envió un burofax al club parisino, anunciando que se iba en junio de 2024. El club hizo presión, lo apartó del equipo, pero, finalmente, lo readmitió con la condición, dicen, de que perdonara las primas de fidelidad, ascendentes a cerca de 100 millones de euros. Y hoy, libre desde hace un mes y medio para negociar, se filtra que se va.

(Tomado de Telekomasia)