CUBA LE DA LA ESPALDA A COREA DEL NORTE Y SE ABRE A SEÚL

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Por Anette Espinosa

La Habana.- La cancillería cubana acaba de anunciar que establece relaciones diplomáticas y consulares con Corea del Sur, algo que se temían desde hacía mucho tiempo en Norcorea, y que caerá, sin dudas, como un jarro de agua fría en Pionyang, cuyo régimen consideró siempre al de La Habana como uno de sus principales aliados, sino el que más.

A pesar de los recelos propios de los funcionarios norcoreanos en Cuba, la embajada del país asiático en La Habana, y la residencia del embajador de turno, siempre estuvieron abiertas para que personalidades de la isla la visitaran, siempre con honores, típico de las relaciones que presuntamente tenían los dos países y que ahora sufrirán un duro golpe, porque a Kim Jong-un y su camarilla no le sentará muy bien el nuevo paso dado por Cuba.

Para Pionyang los cubanos eran amigos incondicionales. Cierto es que le tenían la embajada en el país asiático llena de micrófonos para no perderse ninguna de sus conversaciones, pero también es cierto que tenían en alta estima los nexos que forjó el ya fallecido líder supremo, el venerado Kim Il-sung, con el sátrapa mayor, Fidel Castro.

En la sede diplomática de Cuba en Pionyang se conserva aún el jeep Waz que usó Castro cuando visitó Corea, como parte de un obsequio del gobierno a Cuba.

Por otra parte, contactos anteriores de La Habana con Seúl no fueron bien vistos. Hace unos años, una delegación de prensa de la isla visitó Corea del Sur, y al instante el embajador norcoreano apareció en esos medios a pedir explicaciones sobre los motivos del periplo por el sur de la península.

Ahora, según informaciones a las que ha tenido acceso El Vigía de Cuba, Pionyang intentó que no se produjera el acercamiento, que no se hiciera oficial, porque se siente como la novia traicionada por el novio que ha tenido durante toda la vida.

Cierto es que las presiones no fueron todo lo fuerte que podamos imaginar, sino más bien a la manera asiática, con mucha sutileza, pero el gobierno de La Habana ha perdido toda la confianza que le tenía su aliado comunista, desde que anunció que «El día 14 de febrero de 2024, quedaron establecidas las relaciones diplomáticas y consulares entre la República de Cuba y la República de Corea, mediante un intercambio de Notas Diplomáticas efectuado entre las Representaciones Permanentes de ambos países ante las Naciones Unidas, en Nueva York».

La situación con Pionyang puede enfriarse y es hasta posible que el regímen de los Kim llame a su embajador en La Habana y deje solo a un encargado de negocios.

Sobre este tema sabremos más en los próximos días y meses, pero lo cierto es que el castrismo ya tomó partido por Seúl, con quien mantiene un intercambio anual por valor de unos 142 millones de dólares, como promedio, en tanto con la parte norte de la península coreana no hay comercio alguno, porque de allí no hay que importar, como tampoco hay que comprar en Cuba y llevar para allá.

Ahora mismo, ambos países tienen muchas similitudes, entre ellas un gobierno totalitario, que manipula, somete, enjuicia y encarcela a todo aquel que intente cualquier tipo de oposición. Ambos, también, pasan por frecuentes períodos de hambruna, fruto de las políticas gubernamentales, aunque la de Cuba es más intensa y duradera, además de que Pyonyang es una ciudad linda, limpia y organizada y La Habana una urbe que se cae a pedazos.