1984… DE VAN HALEN

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Por Ernesto Ramón Domenech Espinosa

Toronto.- Ya hace cuarenta años, tan lejos y tan cerca. Lo había profetizado George Orwell en su libro más leído y comentado: 1984 sería un año de alucinaciones y hallazgos. Y lo fue para un grupo de amigos que, en un pueblo de una isla arruinada por laiIdeología y la estupidez, desafiaba el poder totalitario y se empeñaba en romper la censura y la planificación cultural.
Para esa época el Heavy Metal andaba en la cumbre de su expresión y se gestaban los inicios de lo que luego sería el Trash. Es cierto que a Cuba llegaban (llegan) con retraso los últimos giros de la música, la moda o la literatura, pero gracias al prodigio de las ondas radiales y la constante búsqueda de algunos amigos aterrizaron en Cruces grupos y sonoridades que todavía hoy son imprescindibles.
Y entre las muchas bandas y los variados discos de aquellos días he querido destacar el “1984” de Van Halen, el “Power Slave” de Iron Maiden, el “Love at first Sting” de Scorpions, el “Rising Force” de Yngwie Malmsteen y el “Ride the lightning” de Metallica para mostrar el espíritu y la fuerza de una época que, en mi opinión, no ha muerto. La nueva oleada de rockeros que tomaban el batón de Led Zeppelin, Deep Purple, Black Sabbath, AC-DC, Pink Floyd, Yes, Queen, Rush y Rolling Stones entre otros, trajo un sello personalizado que los hizo diferentes, originales.
La innovación instrumental y sobre el escenario, los vertiginosos y sofisticados solos de guitarra o bajo, las voces potentes, líricas que coqueteaban con la poesía, la alucinación, historias fantásticas o de horror, memorables riffs, baladas que invitaban a la reflexión y el amor y el mastodóntico golpeteo de la percusión hicieron de aquel sonido algo inusual, perdurable.
Hoy, como ayer, me conmueven la estridencia, la excelencia y la autoridad con que suenan “Jump”, “1984”, “Panama”, “Aces High”, “Power slave”, “Rime of the Ancient Mariner”, “Fade to black”, “Fight fire with fire”, “Creeping death”, “Black Star”, “Icarus’ Dream Suite Op. 4”, “Big city nights”, “Rock you like a hurricane” y “Still loving you”.
Debe ser que me estoy poniendo viejo, que poco o nada me dicen el Reguetón y la Timba criolla, que me ha ganado el sentimentalismo y el deseo de ver y compartir con los amigos de siempre: El Migue, Ihosvany, Tirsi, Juan Raúl, Iván, Alain, Julio, Renay, Jorgito, Frank, Sitico, el Robert Sarduy. Qué modernas, qué futuristas, qué esenciales aquellas letras y melodías, qué sensación de vigor y majestuosidad me sigue transmitiendo la música que escuchábamos hace casi 40 años en un portal de Cruces, alentados por la rebeldía y los sueños, sentados en torno a un garrafón de cerveza o vino casero. Me puedo ir tranquilo, Long Live to Rock and Roll.