SIN PAN Y SIN CIRCO

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Por Jorge Sotero
La Habana.- Los emperadores romanos, para tener al pueblo tranquilo, les garantizaban -o al menos intentaban- dos cosas fundamentales: el trigo y el circo, que es lo mismo que el pan y la diversión. Y la frase trascendió el tiempo y se tomó como un eslogan para mantener a las masas ajenas a las reyertas, a los intentos de pelear por cambiar los gobiernos o los sistemas.
La Cuba castrista, la de Fidel Castro, nunca ofreció nada en abundancia, si de pan hablamos, y que ya no es solo trigo. Todo lo dio por migajas, contabilizado, a partes iguales, sin tener en cuenta que las preferencias o las necesidades alimenticias de uno no eran las mismas que las del otro. Eso sí, ofreció circo -léase deportes- en abundancia, aunque a su manera, pero de pronto se acabaron ambas cosas.
HeverCastroB on X: "PAN Y CIRCO (PANEM ET CIRCENSES) : Cuenta la historia,  que era costumbre de los emperadores romanos regalar trigo o entradas al  legendario circo romano para distraer la atenciónYa no hay trigo. Hace tiempo que los cubanos sobreviven con alimentos que no se comen ni las mascotas en otros lugares del mundo. Los míseros alimentos a los que tuvieron acceso los cubanos alguna vez, han desaparecido poco a poco. El trigo, o el pan, es runa rareza y mientras más lejos de la capital estés, más extraño resulta y más difícil de adquirir.
No solo no hay pan, tampoco hay carnes, ni legumbres ni verduras. En algunos lugares intentan estirar la harina y le agregan calabaza o yuca, como si ambas se dieran silvestres y hubiera por cantidades suficientes, cuando no es verdad. Y encima de todo, el gobierno mandó a parar todas las actividades deportivas.
El Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER), acaba de darle el último sablazo al deporte: “A partir de la compleja situación que atraviesa el país con la disponibilidad de combustible, el INDER ha decidido detener los eventos nacionales en desarrollo y posponer los relacionados con el fútbol, ciclismo, softball, baloncesto y beisbol, de todas las categorías, que estaban programados para próximos días”.
Y no es que a los cubanos les interesen mucho los eventos deportivos que se celebran en el país, donde las instalaciones deportivas se caen a pedazos y permanecen vacías, cualquiera sea el torneo que se desarrolle, incluidos casi todos los partidos de la Serie Nacional de Béisbol o la llamada Liga Élite.
Los estadios vacíos y la crisis CubanetEso quiere decir que el combustible está cada vez más escaso, que los apagones arreciarán, que la comida continuará en falta y que seguirán escaseando los medicamentos y los artículos de primera necesidad, para una población cada vez más empobrecida y mucho más necesitada.
Mientras, la pillería crece, los crímenes ídem, y el gobierno arrecia la persecución de las voces disidentes, para mantener el miedo en la población y que no salgan a la luz los trapos sucios que tienen guardados desde hace décadas.
El país está al borde del caos. Y ya no digo el Gobierno, que se sostiene por el tremendo aparato de represión que tiene subordinado. Me refiero al país, a todos esos poquitos que lo forman: se caen las casas, las escuelas, por no tener, no tienen libros, ni pupitres, ni hay uniformes ni maestros. En los hospitales hay cada vez menos material para trabajar, y ni médicos hay. Y encima de eso, hay hambre, y para colmo mandaron a parar todo lo relacionado con el deporte.
De todo eso, saco una lección positiva: pueden estirar la soga cuanto quieran, pero un día se romperá. Cuba no será la excepción.