MITOS EVOLUTIVOS: CONCEPTOS ERRÓNEOS SOBRE LAS TEORÍAS DE DARWIN

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Madrid.- La teoría de la evolución es una de las teorías científicas más innovadoras e influyentes de la historia que ha cincelado nuestra comprensión de la biología y el desarrollo de la vida en la Tierra. Obra del naturalista inglés Charles Darwin, con su épica obra «Sobre el origen de las especies», publicada en 1859, presentó el concepto de selección natural como un mecanismo de evolución. Hoy desacreditamos algunos de los mitos que siguen persiguiendo a la evolución y aclararemos qué implica realmente la teoría de la evolución de Darwin.

Mito: los humanos modernos evolucionaron a partir de los monos

Un mito muy habitual es la creencia de que el hombre viene del mono o de otros primates modernos. Darwin jamás propuso que los humanos venimos del mono. Este malentendido puede atribuirse a diagramas demasiado simplificados y a una falta de claridad en el discurso público. Lo cierto es que los humanos y los simios modernos comparten un ancestro común pero este divergió en linajes separados. Este antepasado no era ni humano ni simio. En cambio, el linaje evolutivo se separó hace millones de años, lo que llevó a caminos distintos para el desarrollo de los homínidos (el grupo que incluye a los humanos y nuestros parientes extintos) y otros primates. En resumen, Homo sapiens sapiens no evolucionó del mono pero sí comparte un ancestro común con ellos.

Mito: la selección natural equivale a la «supervivencia del más fuerte»

Partamos de que la frase original es la ‘supervivencia del más apto’, no del más fuerte. Fue acuñada por el filósofo Herbert Spencer después de leer la obra de Charles Darwin y se convirtió en sinónimo de selección natural. Sin embargo, esta frase puede ser engañosa si se interpreta en el sentido de que sólo sobreviven los individuos más fuertes, más rápidos o más agresivos. En ningún momento se alude a la fuerza o que la selección natural promueve la supervivencia del más fuerte. La selección natural tiene más matices que la fuerza y se refiere a la supervivencia y reproducción diferencial de organismos debido a distinciones en el fenotipo.

Evolución de la vida

Evolución de la vidaMidjourney/Sarah Romero

¿Qué significa esto? Que la aptitud en términos evolutivos hace referencia a la capacidad de un organismo para sobrevivir y reproducirse en su entorno específico. De ahí que los rasgos que confieren ventajas a la especie pueden conferir una ventaja de supervivencia, como por ejemplo, un buen camuflaje, la resistencia a las enfermedades o las estrategias de comportamiento. Es mucho más que fuerza o resistencia física.

Mito: Darwin le robó la idea de la selección natural a Alfred Russel Wallace

Otro mito persistente es que Darwin robó el concepto de selección natural de su contemporáneo, Alfred Russel Wallace. En verdad, ambos científicos concibieron de forma independiente la idea de la selección natural, pero con una importante diferencia. Wallace llegó a conclusiones similares sobre el mecanismo de la evolución (que Darwin denominó «selección natural») pero la evidencia histórica superviviente deja claro que Darwin había pasado años desarrollando la teoría, acumulando evidencia y que la había escrito en forma de borrador años antes, en 1842. Antes que Wallace, por lo que no, Darwin no la robó.

La clásica ilustración de evolución del mono al hombre es errónea

La clásica ilustración de evolución del mono al hombre es erróneaMidjourney/Sarah Romero

Aunque a Darwin se le atribuye más crédito, la comunidad científica reconoce a Wallace como codescubridor del principio de selección natural. El artículo de Wallace y un resumen del trabajo de Darwin fueron presentados a la Sociedad Linneana el 1 de julio de 1858 aunque ninguno de ellos acudió al evento. Darwin y Wallace no siempre estuvieron de acuerdo en sus conclusiones, pero continuaron debatiendo entre sí sobre cuestiones científicas con mucha cordialidad.

Mito: la evolución es una teoría sobre el origen de la vida

Otro error común es creer que la evolución explica el origen de la vida. La teoría de la evolución explica cómo los organismos cambian y se adaptan a su entorno; cómo la vida cambia con el tiempo a través de la selección natural, pero sin explicar en ningún momento de qué forma o cómo comenzó la vida. El estudio científico de los orígenes de la vida, conocido como abiogénesis, es un campo de investigación totalmente diferente.

La teoría de la evolución por selección natural no se ocupa de la chispa inicial que encendió la vida sino más bien de los procesos que impulsan la diversidad y complejidad de la vida una vez que esta ya existe. Descifra los mecanismos biológicos que actúan en la evolución, esto es, cómo se produce, teniendo en cuenta que las especies cambian a lo largo del tiempo, originan nuevas especies y comparten una común.

La evolución no tiene por qué ser lenta

La evolución no tiene por qué ser lentaMidjourney/Sarah Romero

Mito: la evolución es un proceso muy lento

Cuando imaginamos la evolución de una especie, solemos evocar imágenes de transformaciones graduales a lo largo de vastas escalas de tiempo geológicas; es una visión muy arraigada en la conciencia pública, pero no se asocia con la realidad. Si bien el propio Charles Darwin favoreció en su famosa obra la idea del gradualismo, donde los cambios evolutivos ocurren a un ritmo lento y constante, lo cierto es que es una simplificación que no explica todo el espectro de dinámicas evolutivas observadas en la naturaleza. Sí que es cierto que muchos cambios evolutivos ocurren durante largos períodos, pero el registro fósil y los estudios genéticos nos han revelado que el ritmo de evolución puede ser muy variable.

Pueden ocurrir cambios evolutivos rápidos en respuesta a cambios ambientales repentinos, como el cambio climático, erupciones volcánicas o la introducción de nuevos depredadores o competidores en el hábitat. De ahí que algunos cambios puedan ocurrir en unas pocas generaciones, lo que evidencia que la evolución puede tener lugar en escalas de tiempo muy cortas. La resistencia de las bacterias a los antibióticos es un buen ejemplo de ello.

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