ASÍ ESTAMOS…DESDE HACE RATO

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Por Manuel Viera
La Habana.- Hoy me senté en el restaurante Flor de Loto a esperar a unas personas. Normalmente vengo poco a esta parte de La Habana. En lo que esperaba por unos amigos que comían, llegaron tres personas al saloncito de espera y solicitaron una mesa. Me llamó la atención que se trataba de dos menores masculinos cubanos, de unos 12 o 13 años, con sus manos entrelazadas como si fuesen novios. Los acompañaba un adulto, que a todas luces no lucía como cubano o, al menos, no como un cubano de la isla. Aquello me resultó tan raro que ni siquiera me atreví a sacar el celular. Como quedé impresionado con la escena, y soy de una generación que ya no puede procesar alguna información, le pregunté a un joven de 20 años que conocía y que vive ahí mismo en Centro Habana:
-¿Tú me puedes explicar de que se trata eso?
Su respuesta no fue lo que esperaba y no aclaró para nada mis dudas:
– Mijo…si te explico, ¡vomitas!
Si aquello fuera algo malo como lucía….¿Quién debe velar por eso en Cuba? ¿Quién lo determina? ¿Quién lo detiene?