LO DE CUBA ES CRISIS HUMANITARIA

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Por Ulises Toirac ()

La Habana.- Yo no sé si nuestros dirigentes se dan cuenta de que los aumentos salariales en las esferas de educación y salud son solo una gota de agua en el desierto.

Aunque el estado haya destinado 25 mil millones de pesos… es una gota de agua en un mar de arenas.

Los datos más actualizados del salario medio en Cuba arrojan tres mil 888 pesos cubanos, No llegan a 13 dólares en el mercado informal, aunque para efectos del cambio oficial signifiquen 162 dólares. No tengo que demostrar que nadie le cambia los dólares al Banco ni por esa tasa.

Con un cambio que roza los 300 pesos cubanos cada dólar, se puede inferir la capacidad de compra. Un cartón de huevos está a tres mil pesos, justo el mayor aumento salarial de ALGUNOS (léase con 30 años de servicio) en los sectores que mencionaba al principio.

Metan lápiz. Ahí faltan la luz, el agua… los servicios básicos. Tengan en cuenta que con tres mil 888 pesos no da para eso y los jabones, el detergente, los artículos básicos que toda familia consume y adicionen que no todos los integrantes de la familia cobran esos tres mil 888 pesos mensuales.

Una familia típica cubana tiene dos hijos y al menos alguien de la tercera edad, cuya jubilación apenas sobrepasa (en algunos casos) los mil pesos mensuales.

No estamos hablando de «resistencia». Esto se llama «supervivencia».

Si a eso adicionamos lo que producen estos números en múltiples esferas y sectores (sí, «distorsiones», las reales) pudiéramos decir «supervivencia salvaje».

No sé cuál es el mérito del aumento. No entiendo cuál es el triunfo en ello, cuando un cartón de huevos no alcanza para una familia ni con una sola comida al dia.

Estamos ya en una crisis humanitaria. Con una muy pequeña capa de beneficiados (con cada vez mayores ingresos) y una amplia capa (creciente) en la más absoluta pobreza.

Nuestros viejos no tienen medicinas y comida para enfrentar los achaques de la edad. Los niños no tienen la alimentación adecuada para su desarrollo mental y físico.

Se sigue insistiendo en una solución mediante las finanzas y es absolutamente improcedente. No hay que remover el dinero, hay que producirlo, y producirlo no es importar la sal y venderla a un precio que equipare el desgaste de divisas. Producir el dinero es producir la sal en Cuba.

No sé si se dan cuenta de la magnitud de miseria que sobrevendría con el dólar a 350, 360, 380… y va con una marcha firme hacia esas cifras. Indetenible.

No hay triunfo, no hay victoria de la que vanagloriarse. Solo ha habido fracasos. Una larguísima cadena que nos ha traido aquí, y promete seguir «avanzando».