¿QUÉ LE ESPERA A ALEJANDRO GIL?

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Por Jorge Sotero
La Habana.- Algo hizo Alejandro Gil que el castrismo se lo quitó del camino. Todo lo que yo diga desde acá serán puras especulaciones, tanto como esos audios que envió su hermana al influencer Darwin y que andan dando la vuelta por ahí. Al final, la otrora conductora, junto a Edmundo García, del programa De La Gran Escena ni con el ya exministro habló.

Tal vez Gil se cansó de las políticas erradas del gobierno, de las presiones, de que no se le hiciera caso cuando proponía algo y que la alta jefatura siguiera con sus caprichos, o comentó algo por teléfono o con alguien y pensó que estaba solo y que nadie lo escuchaba, pero olvidó que tenía micrófonos por todas partes.

No era un cualquiera Gil Fernández, era vice primer ministro. Cierto que no hay uno solo en Cuba. Además de él, por ejemplo, está la papa sin sal de Inés María Chapman, alguien ubicada en ese cargo, desde el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, para darle colorido, o composición étnica, como dirían algunos a los segundos de Manuel Marrero. Y con Chapman mataron dos pájaros de un tiro. O tres, porque, demás de ser mujer y negra, ni pinta ni da color, al más puro estilo Salvador Valdés Mesa, el vicepresidente que no sabe leer.

En esa lista de vice primeros ministros hay otros personajes ‘ilustres’ como el nonagenario Ramiro Valdés, o Jorge Luis Tapia, aquel que dijo que había que sembrar peces en los patios para resolver los problemas alimenticios. Hay más, pero dejemos el listado ahí y volvamos a Alejandro Gil.

Según su hermana, antes de ser llamado para ocuparse del Ministerio de Economía, Gil era el representante de una empresa cubana en Londres, andaban en Mercedes Benz y se daba la buena vida. Iba a Cuba de vacaciones con su esposa e hijos una vez al año y no tenía necesidad alguna que no pudiera enfrentar con solvencia.

Ahora, una vez cesado de su puesto de ministro de Economía y seguro que de vicepresidente, quedará regulado. Eso quiere decir que no podrá obtener un pasaporte ni salir por ninguna de las terminales aéreas del país. Claro que no será el primero al que no dejen salir. Muchos de los altos dirigentes defenestrados reciben constantemente invitaciones para ir al exterior pero el castrismo les niega el permiso o, sencillamente, no responde.

Lage y Pérez Roque se autoinculpan en la prensa de sus "errores" |  Internacional | EL PAÍSRoberto Robaina hace casi 30 años que pide permiso constantemente para salir del país y no lo dejan. Haber sido canciller y miembro del Buró Político juega en su contra. En la misma situación se encuentra Felipe Pérez Roque, también exministro de Exteriores y ayudante personal del desaparecido dictador. De Carlos Lage ni hablar. Ha insistido en salir cientos de veces y nada de nada. A Pedro Sáez, el que fuera miembro del Buró Político y secretario del Partido Comunista en La Habana, lo invitó personalmente el presidente del Congo y no lo dejaron salir.

La lista es enorme. Recuerden que Alcibíades Hidalgo Basulto, quien fue viceministro de Exteriores y tuvo peso en aquellas negociaciones cuatripartitas para el final de la guerra en Angola y que luego fu defenestrado, como todos los mencionados, tuvo que irse en una lancha a Estados Unidos.

Gil no podrá salir, ni para ir a ver a su hermana a Canarias, a menos que su culpa no haya tenido nada que ver con contradicciones o deslealtades a los Castro, que, al final, son los que quitan y ponen, los que premian y condenan, los que deciden sobre el resto de los cubanos, incluida la alta cúpula.

Eso sí, por temor a que tomen represalias con él, Gil se encargo de agradecer al impuesto presidente por haberle permitido trabajar a su lado. Esas despedidas son habituales en los defenestrados y tuvo antecedentes cercanos, o casi, en Pérez Roque y Lage.

Por cierto, y no tiene nada que ver con esto, están preparando los funerales de Guillermo García. Fieles al estilo del entierro en piedra, andan buscando un seboruco por la Sierra Maestra para poner a descansar ahí las cenizas del comandante, cuyo estado de salud se complica cada día y ya dio una muestra de ello en la pasada marcha de las antorchas, cuando se le vio completamente perdido.