LA VIDA DE UN CUBANO

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Por Jorge Menéndez
Cabrils.- Un cubano se levanta oscuro y a oscuras por falta de electricidad, y si tuvo suerte el día anterior y resolvió desayuno para sus hijos, perfecto. Si la suerte no lo acompañó, los niños tienen que ir a la escuela con la barriga vacía.
Después toca cola en la bodega, a ver qué se pega. Aunque, igual hace cola toda la mañana, y no se pega nada, porque nada entra a esos lugares que se caen a pedazos.
A la hora del almuerzo, un platico del sabroso picadillo de soya, y después el noticiero, en el que te hablarán de que la canasta básica, que si el transporte, de las nuevas medidas, que si no hay combustible, del estado de la generación eléctrica y el gran déficit, con un pase en directo desde el ministerio de Energía y Minas, y que todos sabemos que de en vivo no tiene nada, que se trata de un falso vivo.
Todo eso, claro, si para esa hora hay corriente, si vino, como decimos nosotros, los cubanos. De lo contrario, nada.
Por la tarde, a ver dónde encuentro velas para pasar la noche. Si algo no puede decir un cubano es que el gobierno no los entretiene.
Redimensionar la bodega: ¿solución para disminuir colas? | elTOQUECuando el mundo se cae, las noticias en Cuba pasan por el déficit de combustible, los apagones, la canasta básica, o sea las noticias que no son noticias en ningún país mínimamente serio.
La vida se le va al cubano en esa zozobra y después hay quien pregunta por qué Cuba se esta quedando vacía.
Si la situación continua así, pronto no harán falta ni los apagones, ni combustibles, ni siquiera el picadillo de soya, se acabarán las colas y mucho menos interesará el cambio del dólar.
Eso sí, sí habrá Mesa Redonda y hablará Díaz-Canel. Entonces sí habrá luz, pero a prepararse para lo que viene.
Pánfilo, incluso, se está planteando buscarse patrocinador, porque los cubanos sin él, ya viven del cuento.