CUANDO ME PATINE EL COCO

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Por Esteban Fernández Roig
Miami.- Tuve un buen amigo, tremendo escritor durante su juventud, ya tenía 84 años e insistía en seguir escribiendo. Y yo lo alentaba a seguir adelante con sus artículos en el “Seminario 20 de Mayo”.
Un aciago día falleció su esposa y comenzó a escribir queriendo vender una máquina de coser Singer que había sido de su mujer. Hizo como 15 columnas al respecto. A última hora, ya quería pagarle al que se la llevara de su casa.
No reunimos varios colegas y con mucha pena les dijimos: “Hermano, creemos que ya es hora de que te retires de la escritura“ y nos hizo caso.
Y ese mismo día me entró tremendo temor a que llegara el momento de hacer mutis por el foro y no me diera cuenta.
Pero, para alegría de mis buenos lectores, y el gran disgusto de los castristas, todavía para mí no es hora de retirarme…
No tomo bebidas alcohólicas y jamás he tocado una droga, para mantener mi mente 100% clara.
Tengo un grupo de buenos amigos en mi entorno que tienen confianza y fuerza moral para criticarme y para que un penoso día me digan: “Estebita, cuelga los guantes”…
Encima de eso, yo mismo me autoanalizo. Todas las noches antes de dormir practico las reglas de sumar, restar multiplicar y dividir. Voy contando de atrás pa´lante del mil al uno.
Mentalmente juego a la quimbumbia para ver si me acuerdo de todas las reglas que son un montón.
Mis dos hijas son mis mejores críticas, me mantienen a raya y están listas para cuando lo amerite irme a un asilo.
A cada rato les pregunto y me dicen: “Tranquilo, papi, todavía mentalmente estás enterito, nosotras de avisamos cuando te patine el coco”