LA TRAGICOMEDIA

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Por Manuel Viera ()

La Habana.- Un dios que se autotitula, sin corona y sin el papa. Un avión que se desploma, un hotel que explota de forma rara. Incendio de grandes proporciones, niños que mueren para apagar un monstruo. Bosques que arden, tornados citadinos.

El derrumbe en Centro Habana, el oxígeno y la pandemia. El dólar que se dispara, el ordenamiento que desordena, el mercado cambiario que no cambia, 63 medidas sin boniato. Una ley de soberanía alimentaria que multiplica el hambre. La ley de fomento ganadero sin ganado. ¡Criemos jutías y cocodrilos!

El pueblo que se desborda y los niños a la prisión. El bloqueo del Estado y la mipyme que lo salta con el Chevrolet colorado. Una ley de pesca en un país de mares sin pescado. Cría tu pececito en el patio, en la bañera. Los lagos congelados en Canadá, el arroz que encalló en el canal de Panamá.

Una libreta de abastecimientos que no abastece. El limón como la base de todo y el guarapo que abunda sin abundar. Un periodista que declama, un deportista que se va. El parolle que se hace moda, los volcanes y hasta el abuelo español. Venezuela es una dama y los niños van a Ucrania. Un servicio voluntario que se hace obligatorio. El chivato y su Suzuki para llevar la mano de plátanos, la citación que entrevista y el asalto a la bartola.

La mujer, ¡la puñalada! La patrulla y la ambulancia. La medalla y el diploma. La niña que no se opera porque no es hija de Dios. El dolor sin medicinas, y el médico que emigró. Pateando la lata en Miami y Vivir del cuento en barrio vacío. El MLC fantasma que nunca abasteció al peso que no paga nada ni a si llegue por fajos en una maleta.

Los niños sin su leche. La seguridad social en el basurero de la esquina donde come el abuelito. El basurero con basura, el basurero sin latón, el basurero con sus moscas y el buldócer que se come los contenes y mastica las aceras. Los precios que suben, las colas de la esperanza, la pipa de combustible invisible y la anciana termoeléctrica cansada de trabajar.

Subimos el combustible… ah no, ya no… se lo ha comido un ataque cibernético enemigo. Un virus que traga cuentas, la medida cariñosa y el paquetazo neo-socialista que ampara sin amparar. Y Milei malo malo y Canel bueno bueno.  El intocable tocado pensó que no caería y del pedestal lo bajaron. El combatiente y el miliciano… ese que murió olvidado.

¿Qué nos falta por ver? ¿El aterrizaje de un OVNI en el capitolio? ¿Marcianos verdes en Quinta avenida? ¿Cuánto más va a durar esta trágica comedia?