CON UN SERRUCHO NO SE CORTA UNA LÁMINA DE ACERO

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Por Arturo Mesa ()

Atlanta.- La nota de Granma es horriblemente reveladora, yo diría sin máscaras: “El Consejo de Estado, a propuesta del Presidente de la República y previa aprobación del Buró Político del Comité Central del PCC, acordó realizar movimientos de cuadros”. ¡¡Tremendo movimiento de cuadros!! Pero analicemos:

Uno: el Parlamento no pinta nada porque el movimiento parte del Presidente, que toca la casualidad que es el Primer Secretario del organismo de donde surgió la previa autorización más él. Viene siendo un él le pidió a él que aprobara desaprobar a los otros y él le dio el autorizo a él.
Y dos: El Parlamento no pinta nada.

Remoción de Gil y me envuelve el mismo sentimiento de cuando Murillo (y qué iba a hacer?) vendrán 20 Giles más y veremos nuevos movimientos de cuadros, porque el asunto no es de voluntades y con un serrucho no se corta una lámina de acero. La economía es concreta y caprichosa y si no sabes jugar dominó lo que pierdes son datas pero si no sabes de economía y mucho menos tienes una propuesta concreta, (pro capital, pro estado o pro lo que sea) lo que se pierden son sueños, familias y el mayor don que nos dio el Universo: vidas. Y si usted cree que su sistema es superior al mandato del Universo revísese.

Usted podrá tener opiniones sobre si es de una forma u otra, pero cuando las señales alertan tiene que entender que la vida de miles le sobrepasa y lo más decente es hacerse a un lado porque ni siquiera ha sido capaz de gestar un plan someramente salvador. 500 mil emigraron ya, nueve mil  murieron en pandemia. 50 pandemias hemos sufrido desde el capricho inicial del ordenamiento.

Lo más triste de la realidad del cubano es que luego de estos movimientos que hablan de cierta aceptación de errores y malas políticas (o mala ejecución de ellas), el Presidente y/o el Buró Político aun no entienden ni siquiera de sensibilidad política, lo mínimo en un servidor público, porque no han tenido la decencia siquiera de salir al aire a pedir sinceras disculpas y la razón es que en Palacio la disculpa no es cosa de “machos”, “esto es lo que hay y al que le guste bien…”

Ni la estrategia económica ni la sensibilidad política son dones de nuestros dirigentes porque realmente no son dirigentes de elección, son ordenadores de formación, forjados en el debate dentro del partido en donde única y exclusivamente se acata la orden –de ahí que no vemos discursos -porque solo el Socialismo salva-, por ende el Parlamento es hueco, la propuesta es hueca, la dirigencia es hueca y la salvación de la economía desde los principios de la óptica partidista también será hueca por los siguientes 62 mil milenios.

Cuentan que cuando la pandemia el señor Biden apoyó a miles de empleadores para que no despidieran a sus empleados, para que les cubriera salarios, se vacunaran y tuvieran tiempo libre etc. Usted dirá, ¿y por qué no se lo dio a los trabajadores? Bueno el hombre le apuesta al capital, ok, ¿pero no es acaso una estrategia de salvación? Poco más a la derecha, más a la izquierda, no importa. El señor Biden, dentro de la economía capitalista que él apoya y defiende, tiene planes de eliminación de deudas de estudiantes, de mejoras de servicios y accesos de salud, de reducción de desempleo (anda por el tres por ciento, ni Europa), incluso la Reserva Federal ha expresado preocupación por qué el índice de inflación ha bajado de 9.1 a 3.1 en un año y para ellos vaya usted a saber por qué, por debajo de esa cifra no es bueno estar.

Usted se preguntará ¿y qué tiene que ver esto con nosotros? Se trata de estrategias, entendimiento de cómo funciona o ha de funcionar una economía, y una comprensión de lo que es mejor para todos. ¿No les suena esta última frase?