LA DICTADURA, EL CUENTECITO DEL HACKEO Y LOS COMBUSTIBLES

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Por Jorge Sotero
La Habana.- El gobierno cubano volvió a tomarle el pelo a su pueblo. Lo hizo este jueves, con el mismo modus operandi de siempre, para no decir la verdad, para no admitir que tienen miedo a la reacción de la población ante el alza de los combustibles.
A pesar de que ellos creen tener bajo control a los 10 millones de cubanos que aún quedan en la isla, saben, porque escudriñan las redes y tienen grupos de personas sondeando siempre a la gente, que el anuncio de los nuevos precios de los combustibles no agradó nada.
Unos días después de que el primer ministro, Manuel Marrero, anunciara el nuevo paquetazo económico, el propio presidente, Miguel Díaz-Canel, intentó rebajar las pulsaciones y dijo algo así como que «quién ha dicho que serán aplicadas ya».
Desde entonces pensé que no darían el pistoletazo el 1 de febrero, que comenzarían su habitual campaña en los medios, que mandarían a los dirigentes y a los diputados hasta los más recónditos lugares para crear estados de opinión favorables, y solo después de que todo estuviera bien matraqueado, aumentarían los precios del combustible.
Entonces tendrían que buscarse una justificación para parecer creíbles, aunque a ellos no les importa mucho, porque siempre mandan al ruedo a alguien para sacrificarlo, como hicieron esta vez con la viceministra de Economía y Planificación, Mildrey Granadillo.
La viceministra informó sobre el sospechoso hackeo que sufrió el sistema para la venta de combustibles en los servicentros, por supuesto generado desde el exterior, y dijo que se investiga todo lo relacionado con lo sucedido.
Al final, las versiones gubernamentales no se las cree nadie. Aunque ellos saben que tienen control sobre la población, sobre todo por la enorme cantidad de chivatos infiltrados entre la gente y el cada vez más numeroso cuerpo de agentes de la seguridad del Estado, también tienen claro que un nuevo estallido social, similar al del 11 de julio de 2021, puede marcar el fin.
Cuando los cubanos salgan de nuevo a la calle, que puede pasar en cualquier momento, la familia real y todos los que la cuidan, saben que tienen que buscar donde meterse, porque los que se amotinen no volverán a las casas sin haber conseguido el objetivo supremo. Si hacen lo mismo, lo de volver tranquilamente a sus hogares, volverán a convertirse en carne de presidio, como sucedió en 2021 con los más de mil que mandaron a las mazmorras, y con los que obligaron a exiliarse.
Así que el cuentecito del hackeo se lo podrá creer otro, pero no yo, que conozco bien sus maneras. En Cuba hay un solo hacker: el que gobierna.