CASCARONES DE HUEVOS COMO RECETA DE CAMBIO (II)

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Oscar Durán

La Habana.- El periódico 5 de Septiembre se ha pasado por el forro las palabras de Ricardo Ronquillo Bello sobre la necesidad de un cambio en la prensa cubana. El diario cienfueguero insta a fertilizar plantas con cascarones de huevos, un trabajo firmado por el periodista Armando Sáez Chavéz, quien nos dice -así sin más- que «este método es sencillo y útil a la vez.»

Ronquillo Bello debería llamar a la Upec cienfueguera y decirle cuatro cosas a sus subordinados. Claro, colgando el teléfono tendrá que seguir dando regaños por cuantos medios hayan en el país porque el virus está a lo largo y ancho de la isla. La prensa cubana no tiene arreglo, lectores, y el primero en saberlo es el propio Ronquillo.

Pongo un ejemplo sencillo: ¿a cómo está el cartón de huevo en Cienfuegos? ¿Por qué tan elevados los precios? Una prensa que se respete sale a indagar todo tipo de interrogantes. Entrevisto a malanga, contrasto fuentes, busco antecedentes, doy mi opinión. Y si alguien pone traba o censura el tema, lo digo públicamente. Ese es el periodismo, el que supuestamente pide el presidente de la Upec. 

Sin embargo, a todos los profesionales del gremio le entró por un oído y le salió por el otro el llamado de Ronquillo. Y el primero en hacer caso omiso fue Armando Chávez y su gourmet propuesta de fertilizar plantas con cascarones de huevos. A ver, Armando, si mi salario son 3.580 pesos y un cartón me cuesta 3.500, ¿tú crees que yo pueda tener ese alimento en mi casa? Ya ni recuerdo cuándo fue la última vez que me comí una tortilla.

A estas alturas del partido, como está la cosa aquí, ¿quién puede estar para la sonsera esa de coger cascarones y sembrar una planta? Ni abono hay en este país, chico. No, y lo más lindo, Sáez Chávez cogió impulso y aconsejó hacer una receta machacando la cáscara de seis huevos -seis huevos, señores-  y luego llevarla a ebullición en tres litros de agua. “Posteriormente, deja que la mezcla se enfríe y, cuando sea hora de riego, aplícala de poco en poco en todas tus plantitas”, sugirió.

Vergüenza debería darles publicar tamaña estupidez. El cubano camina contra el optimismo. Es difícil encontrar una razón para ir a favor del optimismo. Estamos ciegos, sin ruta, sonámbulos y, sobre todo, desanimados. Nuestro verdadero bloqueo es el pesimismo. Y los culpables somos nosotros mismos, por no tener los verdaderos huevos para sacarlos, de una vez y por todas, de su maldito poder.