OPTIMISMO, ¿CHEQUE SIN FONDOS?

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Yoel Arias Hernández ()
La Habana.- En una habitación, totalmente cerrada y climatizada, están un hombre y una mujer: ella, totalmente vestida. Él, totalmente desnudo. Ella, especialista en obtención de información (llámense interrogatorios), Él, doble agente CIA/G2. Ella, Coralita Veloz. Él, Sergio Corrieri, agente David.
Él logra burlarse de su interrogadora y fue la primera vez que escuché sobre el exceso de optimismo: «el exceso de optimismo es malo porque cuando no se cumplen las expectativas nos quedamos como desnudos…» (entrecomillado y todo, pero no puedo dar fe de que no haya parafraseado).
Desde que tengo uso de razón hemos estado expuestos a estas dosis de optimismo a ultranza y en los casos más críticos llegamos a compartirlo. Una y otra vez todo termina en un gran chasco y vuelta otra vez a reactivar la dosis, así en un bucle infinito.
Con el tiempo llegamos a detectar con antelación este modus operandi y a perderle la credibilidad a quienes lo utilizaban (abusaban sería más adecuado). De ahí en adelante todo se hizo más insoportable porque avances nunca vimos, pero el optimismo sin fundamento se volvió pan de cada día y la molestia de sus abanderados cuando no logran motivar a nadie, o peor, son confrontados, vía burlas, con el patético papel que les han dado escenificar, también comenzó a aparecer.
Siempre podremos confiar en las cosas estables, que las tenemos. Por ejemplo, el transporte público que siempre será insuficiente, inestable e inseguro.
Que las medidas que se digan para beneficiarnos en realidad no lo hagan, por el contrario, nos harán más precaria la vida.
El aumento de precio de un producto o servicio no será directamente proporcional a su calidad o permanencia, seguro que inversamente proporcional.
Una muy segura: que el precio o modalidad de algún producto o servicio por la IZQUIERDA en algún momento no lejano, se convertirá en oficial pero no sostendrá calidad ni disponibilidad por mucho tiempo.
Que hoy eliminemos errores y tendencias negativas no impedirá que a la vuelta de pocos años tengamos DISTORSIONES que corregir, eso será siempre algo estable en nuestras vidas.
Que los cambios cosméticos e insuficientes para los problemas que sufrimos no darán resultado nunca porque no están basados en criterios sólidos, leyes económicas universales o la divina Dialéctica, si no en motivaciones voluntaristas más enfocadas en ganar tiempo o satisfacer exigencias de otros que tampoco tienen pretensiones serias de aliviar nuestra carga si no perpetuar su status.
El pan no conservará ni calidad ni peso tras alejarse los inspectores o dirigentes de las panaderías del barrio.
Que la libra no tendrá todas sus onzas ni el GIGA de Etecsa todos los megas que lleva, la pizarra no dirá el verdadero precio y el botero tampoco cobrará lo que le orientaron.
Que lo recaudado en MLC (ahora en dólares de la Clásica) no abastecerá nada en MN.
Estabilidad es también reconocer que Biden nunca fue Obama y que Trump siempre será Trump. Que siempre habrá Balseros, Vulcanólogos y ciudadanos españoles.
Hay una sensación de tranquilidad ante las cosas estables, llamémosle zona de confort, es agradable y no causa traumas. Ah, pero intenta salirte de ella. Intenta insuflarte un poco de optimismo sin fondos y verás como te deprimes cuando no son más que promesas sin intención de ser cumplidas.
No hay peor ejemplo que el de un padre que confíe en instituciones serias que, insistentemente le den plazos y excusas sobre la cura/salvación de un hijo enfermo. Ahí ya todo coge color hormiga y lo que dejarías pasar en otro momento y esperar en tu zona de confort, ya no es tolerable. Peor si lo que conoces como ESTABLE es que de esas dolencias no hay mucha posibilidad de salvación, que la dilación solo reduce el ya poco creíble final feliz.
Estable es, en estos casos, recibir críticas y presiones por exigir lo que es lógico y humano que exijas. Que si la respuesta es una burda tomadura de pelo, una tonta indicación (más salida de la boca de un político y no de un doctor) lo moral debe ser enfrentarla y hacerla visible, aun cuando esto sea peligroso y se prevean más chantajes y presiones.
Lo que ha sido estable en nuestras vidas debe dejar de serlo, todo lo que se ha prometido debe ser cumplido, todo aquel que no cumplió debe ser enjuiciado. Todo el que manipuló y mintió debe responder por ello. Lo que ha sido excepción ha de convertirse en regla. Lo que ha demorado tanto no puede esperar más.
Basta ya de esta triste miseria estable, ya toca vivir, no sobrevivir.