EL GUAJIRO Y EL APIO

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Por Gretell Lobelle
Mantilla.- Ayer pasé y me dijo: «Mi niña, ya salió el apio. Pasa mañana a las 10, voy a estar al lado de la cafetería». Me señala y le digo que me guarde tres mazos.
Llevo años detrás de la cosecha del apio. Con él me entero cuándo sale, si hubo plaga o si este año no habrá. Mantengo conversaciones habituales con ese señor que durante tantos años me guarda buenos vegetales, me avisa, y a veces hasta me fiía mercancía. Es negro, siempre vestido de verde, y mastica un pedazo de planta que no sé qué es. Siempre me da la impresión de ser un haitiano anciano al que nunca le puedes calcular la edad.
El jugo de apio, ya sea solo o mezclado con sábila, pepino, o cúrcuma, es de lo mejor que puedes beber en un detox. Sin mencionar que un toque de apio en sopas o caldos es simplemente insuperable.
Yo lavo bien las hojas, las pongo a secar en un paño y luego las cubro con servilletas para evitar la humedad. Tiende a marchitarse o pudrirse, si lo guardas húmedo, pero de esta manera se va deshidratando y se conserva mucho tiempo.
Hoy pasé y él estaba esperando. Mis tres mazos de apio estaban apartados en un saco, listos para mí. ¡El verde del apio me pone feliz, un guajiro y el apio alegran mi mañana!».