¿CUBA ESTÁ COMO ESTÁ POR NEGAR A DIOS?

0
34

Por Pablo Alfonso (Especial para El Vigía de Cuba)

México DF.- Al leer en «El Vigía de Cuba», el artículo «El Frankenstein cubano», del colega Dagoberto Valdés Hernández, no pude más que acordarme de uno de los tantos disparate pronunciado por quien una vez fue vicepresidente del Gobierno cubano, Otto Rivero Torres.
En cierta cobertura que me tocó realizar para la televisión, en la otrora provincia de La Habana, el defenestrado político interrumpió abruptamente la intervención de uno de los asistentes a esa tediosa reunión, por haber dicho que «lo que se había logrado en su empresa era gracias a Dios».
Otto, con su acostumbrado tono autoritario (como todos los dirigentes cubanos, que se creen infalibles), enseguida le dijo al joven dirigente aquel: » lo que se había logrado no era gracias a Dios, sino, a Fidel». «Que el comandante era quien nos había enseñado hacer las cosas como van y no Dios». En cierta medida, el defenestrado tenía razón, pues la mierda que se había hecho y aún se hace en toda Cuba, es gracias a Fidel y no a Dios.
Cuando aquello, yo no había conocido a Dios. Aún no había podido visitar una iglesia, por ser periodista de la Televisión Cubana. Si me veían en una iglesia o si sabían que tenía alguna creencia religiosa, enseguida me botaban como corresponsal.
No conocía a Dios, pero mi madre, mi tía y mi hermana sí eran cristianas. Y siempre las escuchaba hablar como aquel joven, » Gracias a Dios esto», «Gracias a Dios aquello». Por lo que me pareció una total falta de respeto del corrupto político. Otra cosa no se podía esperar de él. Un tipo que sea cristiano de verdad, no roba como lo hizo Otto. Aprovechó su cargo para favorecerse y acomodar a su familia, como lo hacen todos los que hoy desgobiernan la isla. Y así terminó Otto Rivero Torres. El hombre que negó a Dios, destituido, destruido.
Tampoco se puede esperar otra cosa de Cuba. Un país, que como bien dijo Dagoberto Valdés en su artículo, intenta desalojar a Dios de su propia existencia para pretender ocupar su lugar.
Pues así tiene que andar Cuba: destruida, como si la hubieran bombardeado. O peor, porque hay ciudades en el mundo que sufrieron como consecuencias de la guerra y hoy lucen espléndidas. En cambio, La Habana y Cuba toda, no ha sufrido guerra alguna, pero sufren y padecen la pandemia del comunismo, que logra peores efectos que los bombardeos atómico en Hiroshima y Nagasaki.
Hiroshima conmemora 76 años de la masacre y pide a Japón que firme el TPANUn país que niega a Dios, no puede andar bien. En el mundo de hoy, todos o casi todos los presidentes hablan de Dios. Le dicen a sus pueblos…» Dios los Bendiga».
Los presentadores de la radio y la televisión al despedirse, muchos de ellos dicen: » Nos vemos mañana, Dios mediante» o emplean cualquier otra frase, pero siempre con Dios presente.
Si a Froilán Arencibia se le ocurre terminar así el noticiero de televisión, se mete en tremenda candela. Le dan una patada que cae en su poblado natal, la Loma de Candela, en Güines.
A pesar de que más del 86 por ciento de la población cubana se declara creyente, al Estado poco le importa eso. Nunca hace prevalecer los deseos, las añoranzas o el credo de su pueblo. Ellos solo creen en ellos y gobiernan el país a su antojo.
Ahora me viene a la mente, cuando Hugo Rafael Chávez Frías dijo que Dios era un mentiroso y maldijo al pueblo de Israel. Tiempo después, murió.
La actriz e ícono sexual Marilyn Monroe, cierta vez le dijo a un pastor: » Yo no necesito su Jesús». Una semana después curiosamente amaneció muerta.
John Lennon expresó: «Los Beatles somos más famosos que Jesucristo». Tiempo después, el afamado cantautor murió de un disparo por uno de sus fanáticos.
¿Miguel Díaz-Canel tendrá fanático? Señor, perdónalos, no saben lo que hacen.