BRAVO, IRELA

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Por Carlos Cabrera Pérez
Madrid.- Los CVPs del anticastrismo feroz han colocado en sus kolimadores a Irela Bravo quien -como millones de cubanos- decidió vivir en Miami.
Obviamente, por inexperta o mal aconsejada, la actriz emprendió una gira por tarimas antidemocráticas para explicar lo que no necesita explicación; salvo para los verdugos del pensamiento único.
Como el cuarto de al lado, se alquila, no han faltado ataques selectivos desde los criados de la casta verde oliva y enguayaberada, siempre prestos a saltar a la yugular de quien se aparte del sufrido rebaño.
Los totalitarios son un producto de la revolución, y no conciben otra manera de relacionarse con sus semejantes, que el crimen y castigo; en un ejercicio notable de desmemoria, pues no hay peor Torquemada que los recién conversos; incluidos quienes ganan dinero insultando a sus hermanos.
Los lapidadores de nuestra orilla se comportan con igual pasión antidemocrática que la dictadura más vieja de Occidente, que encarcela, destierra e inxilia a quienes no comparten sus dañinas ideas para Cuba.
Rara vez puede construirse una democracia sin demócratas, rara vez puede articularse un consenso nacional con persecuciones y linchamientos de quienes piensan o pensaron diferente hasta antes de ayer o han sobrevivido simulando, como la mayoría de los desdichados cubanos.
Bienvenida, Irela y ojalá la vida te dé la oportunidad de llenar escenarios y ser recibida y despedida con la mejor palabra posible para una actriz decente: ¡Bravo!