MI EXPERIENCIA CON EL TRANSPORTE DOMINICANO

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Por Nelson de la Rosa Rodríguez.

Santo Domingo.- Por cuestiones de trabajo habitualmente viajo una vez por semana de Santiago de los Caballeros, ciudad donde vivo con mi familia, a Santo Domingo. Es un recorrido de aproximadamente 160 kilómetros y el trayecto estimado es de dos horas y 30 minutos, el cual muchas veces se alarga debido al tremendo tráfico que hay, especialmente para entrar o salir, según sea el caso, de la capital dominicana.

Hace menos de una semana dialogaba con un amigo que está en Rusia sobre el tema y él me contaba su experiencia, de no sólo en ese país, sino en otras latitudes latinoamericanas y llegábamos a la conclusión de que no hay realidad, en este caso del transporte, que se compare a nuestra Cuba.

República Dominicana no es un país rico económicamente. De hecho, hay muchas carencias, pero, si de transporte hablamos, en eso también le saca buena ventaja a la mayor de las Antillas.

Y lo que hace unos años era para mí una novedad, ahora se convierte en una costumbre y, créeme, hasta te aburres de lo mismo. Son muchas las opciones para hacer el trayecto, evidentemente con diferencia de precio y comodidades, pero todo el mundo puede viajar en el día, incluso si tienes que hacerlo de “ahora para luego”.

Con mucha frecuencia tomo el autobús de una de las tantas compañías de transporte que existen, rondando las 6.00 am, puede ser a las 5:45, las 6.00, las 6.15, las 7.00 am…y así por el estilo. Son autobuses Mercedes Benz, Scania o Volvo con muy buen confort, incluyendo aire acondicionado, Wifi, cargador para el teléfono y hasta servicio sanitario, como mínimo. Habitualmente se le puede agregar un circuito de tv cerrado y hasta refrigerios. Incluso, en algunos casos ofrecen el servicio de paquetería o mensajería. Es decir, puedes enviar un paquete, un documento o hasta un piano o una bicicleta y, según el horario, el destinatario puede tenerlo el mismo día.

Y como la entrada a la ciudad se dilata por el tráfico (tapones le dicen acá), tengo la opción de quedarme un poco antes y tomar el Metro (si, la capital dominicana también tiene un tren subterráneo) y reduzco el tiempo de viaje.

¿Y saben qué? No tengo necesidad de sacar un boleto con antelación, tampoco hacer una cola para adquirir un pasaje para “las vacaciones”, ni se hace necesaria una fila de “impedidos físicos”, tampoco hay “lista de espera”, y lo mejor: se puede cubrir con el salario.

Pero luego regreso en la tarde y el panorama es el mismo. A eso se suma que tampoco es complicado hacer el traslado desde y hasta la casa, pues igualmente hay un servicio de carros públicos conocidos como “conchos”, que no resultan tan cómodos, pero junto con permitirte vivir unos minutos de puro folclore dominicano, te llevan de un lugar a otro en muy poco tiempo. Si quiero más comodidad, aire acondicionado y música, entonces tengo a mi alcance (según el bolsillo) varias líneas de Taxi y otras aplicaciones parecidas.

Los nativos del país se quejan muchas veces del transporte y digo para mis adentros…”se ve que no han estado en Cuba”.

Es entonces cuando pienso en la gente que en Cuba tiene que trasladarse 15 o 30 kilómetros y no tiene cómo hacerlo, distancias que se pueden recorrer en poco tiempo, llevan horas desde la salida de la casa hasta la llegada al destino; ciudades que tienen una guagua al amanecer y otra, con suerte, al final de la noche. Pienso en la gente que, para trasladarse de un pueblo a otro, echa horas en una parada o depende de aquellos que antes eran “Amarillos” y luego subirse a un camión con el mínimo de condiciones como si fuera Ganado.

Pienso en la gente que cuando llega a su trabajo, si llega a tiempo, lo hace con un nivel de stress increíble porque a la falta de transporte se suma a una larga lista de otras carencias y luego tampoco rinde laboralmente porque está pensando en cómo regresar. Pienso en la gente que en la capital cubana llena las aceras de las principales avenidas a la espera de que pase un M o un Rutero, en la gente que, de los pueblos, no puede trasladarse a las ciudades capitales de la provincia porque la guagua del día no salió.

Nada, escribo y se me arruga el alma. Y es más de lo mismo.

República Dominicana no es un país rico materialmente, la mayor riqueza está en su gente. Desde lo material hay muchas carencias, pero si de transporte se trata, (aunque no es perfecto) en eso también le saca una buena ventaja a la mayor de las Antillas.