EL ECOSISTEMA MUSICAL CUBANO Y SUS ENTORNOS

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Por Alden González Díaz ()
Santiago de Cuba.- Cuando alguien me habla de industria musical cubana siempre visualizo comillas, pues me da la impresión de que eso es algo que no existe. Sin embargo pienso que hay un ecosistema musical bastante heterogéneo, aunque eso no se refleje a través de los elementos influyentes en el mismo. Dicho ecosistema musical cubano, al igual que muchos latinos, está compuesto por los que participan en el país de origen y por la diáspora.
Pero este ecosistema musical nacional está marcado por el desconocimiento y la desinformación sobre el grueso de la música que los entornos cubanos producen. A mi modo de ver hay en el cubano medio un problema: considera que solamente debe saber lo que conoce, este componente de nuestra idiosincrasia no es nada bueno para profesionales vinculados con la música de alto perfil, es el principal catalizador de la corrosiva polarización que padece el ecosistema.
Tal y como funcionan las cosas hoy en día ya los medios oficiales de comunicación sobre, y de producción o distribución de, música hecha por cubanos no tienen la misma influencia sobre el grueso de la audiencia nacional. Pero la mayoría de canales alternativos padecen la misma peligrosa polarización que los oficiales, gracias a un factor común: el desconocimiento de la amplitud de tendencias que la música cubana ostenta. En lo que tiene que ver con música hecha por cubanos los actuales agentes de influencia son bastante monocordes, por eso hay tanto desfasaje entre lo que pasa con los cubanos y la industria latina de la música.
Muchas veces se da inclusive el desconocimiento entre componentes de gremios musicales similares, algo que en otras nacionalidades sucede menos. Por esa razón puede darse el caso por ejemplo de que una artista urbana del cartel de hoy desconozca (y además lo evidencie sin pena en diálogo público) el real impacto internacional de alguna colega, básicamente por no entender que hay (mucha) vida más allá de la audiencia cubana. Cada cual tendrá su visión del éxito, pero supongo que cualquier «niña señorita con ínfulas de diosa» quisiera que un disco suyo le propiciara nominaciones en categorías generales del Latin Grammy como Álbum del Año y Mejor Nuevo Artista, más otras dos nominaciones y la guinda del pastel: actuar en directo en la ceremonia principal, algo ya logrado por Danay Suárez gracias a sus ‘Palabras manuales’. Danay, quien además actuó en el Festival Viña del Mar, es una artista urbana cubana exitosa donde las haya. Me imagino igualmente que cualquier «niña señorita con ínfulas de diosa» quisiera tener un año de 66 conciertos en 11 países (de ellos 20 en 14 diferentes ciudades de Estados Unidos, sin el escarnio de una doble cancelación en New Jersey) tal y como aconteció el año pasado con La Dame Blanche, otra artista urbana cubana, con un sólido presente y un más que promisorio futuro, otra artista urbana cubana que la audiencia nacional se pierde, gracias a que hay demasiada gente influyente sobre el público cubano que anda «por debajo del agua».
Me llamó mucho la atención al cierre de 2023 algunas listas que vi con la denominación de música popular bailable, en ninguna de esas listas vi a la Orquesta Aragón, a Eliades Ochoa, a Fresto, ni a ninguno de los nominados al Latin Grammy en la categoría de Mejor Album Tropical Tradicional (entre los que se incluye el Septeto Acarey del cubano Reynier Pérez con un disco íntegro de composiciones del cubano Jorge Luis Piloto). ¿Será que yo estoy muy confundido y la música de estos artistas no se baila? Pero creo que no, pues lo que he visto es un año 2023 pletórico de sold outs con audiencias bailadoras para la Aragón y Eliades; y ‘Me hace daño verte’ de Fresto, salvo para la percepción de nuestros influencers musicales, en 2023 siguió siendo uno de los temas cubanos más bailados globalmente, pero la desinformación hace lo suyo, pues igualmente unos cuantos cubanos deben haber tirado su pasillo por ahí con el tema sin conciencia de que era de un paisano.
Otro ecosistema musical, el dominicano, cerró 2023 con un espontáneo espaldarazo de los influencers al merengue típico que me llamó mucho la atención. El empuje cibaeño más el apoyo de la diáspora dominicana al movimiento hace avizorar un 2024 muy merenguero para estos vecinos que tenemos los orientales. También el año pasado se celebró por primera vez el Grammy Latino fuera de Estados Unidos, en Sevilla, en Andalucía, no en Madrid, la ceremonia fue el 16 de noviembre, durante el Día Mundial del Flamenco, no durante el cumpleaños de Julio Iglesias. En Cuba apenas tenemos un Día del Son Cubano venido a (muchísimo) menos. En Cuba en 2024 tendremos mucho presupuesto para el jazz, en Cuba (y la diáspora) en 2024 tendremos mucha audiencia para el reparto, en detrimento de la timba y todo lo demás, «por supuesto».