AMOR AL DEPORTE

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Por Pucho Oroza
Varadero.- Hoy se ha escrito una de las historias más hermosas y sentidas de la historia de los campeonatos nacionales de béisbol. Lo que acaba de acontecer esta tarde en el play off es una muestra de vergüenza deportiva, de amor al deporte, de entrega y compromiso.
Pudiéramos hablar de béisbol, de la calidad de Erly Casanova como lanzador, pudiéramos decir que es un pitcher con 100 victorias en Series Nacionales, que en esta Liga había tenido cinco aperturas en la fase regular, cuatro de ellas de calidad, con saldo de 3-2 y 1.15 de promedio de carreras limpias en 36 innings trabajados.
O podríamos decir que hoy debutaba en la postemporada y que en once play off anteriores tenía marca de 6-6, según los archivos del estadístico Benigno Daquinta. Pero todo eso puede esperar a otro reportaje, hoy hablamos de humanidad, de sentido de pertenencia, de amor, filial y por el béisbol.
Muchos se extrañaron cuando Casanova solo lanzaba de local esta temporada, una intermitencia no usual para este gran jugador, pero es que, en secreto, reservado, destrozado, lanzaba un juegazo familiar muy difícil contra la enfermedad de su esposa. Hace unos días, desgraciadamente, la familia perdía ese vital juego, un duro golpe para Erly, quién en una muestra de su valentía, pidió la bola hoy y con lágrimas en sus ojos y con dedicatoria especial al cielo, tiraba uno de sus mejores partidos.
Con el corazón partido en dos, pero con el compromiso con la tierra artemiseña, tiró los nueve inning, permitió sólo dos carreras a la brutal artillería rival que solo pudo pegarle ocho hits, con un boleto y cinco ponches, para empatar la serie a dos juegos, dándole vida a su equipo en esta final.
Con el out 27 afloraron las emociones, llanto, aplausos, reconocimiento justo a la proeza realizada, una gran piña de los jugadores de ambos equipos en el box, abrazos, sentidos pésames, compañerismo. Una afición rendida con una gran ovación en total muestra de respeto ante la grandeza.
Fue un día especial, un juego que ha sido un monumento al amor, un partido que quedará en la historia de las Series Nacionales. Erly Casanova, desde el cielo, tu esposa estuvo orgullosa de ti, así como toda la afición que lloró contigo y hoy, no tuvo equipo, todos estaban contigo. Acompañamos tu dolor y te damos las gracias por tu pasión al deporte.