R136, LA ESTRELLA IMPOSIBLE

0
15

Tomado de MUY interesante

El misterio de R136 es uno de los enigmas fascinantes que la astronomía ha presentado a los científicos. Situada en la Gran Nube de Magallanes esta estrella masiva desconcierta a los astrónomos por sus propiedades imposibles.

Madrid.- Parece una estrella y se sitúa a 180 000 años-luz de nosotros. Se encuentra en la Gran Nube de Magallanes –una galaxia satélite de la nuestra que podemos observar desde el Hemisferio Sur-, en el centro de la llamada nebulosa Tarántula (o región 30 Doradus). Esta nebulosa, una nube de gas púrpura rojizo, es tan grande que si la colocáramos donde está la famosa nebulosa de Orión, abarcaría toda la constelación y su luz sería lo bastante intensa como para arrojar sombra sobre la Tierra.

Los astrónomos llevan décadas estudiando esta nebulosa, han dibujado mapas de ella, catalogado sus estrellas, registrando su luminosidad, analizando su espectro y trazando el movimiento del gas de la nebulosa. En 1960 encontraron en su centro un grupo de estrellas muy jóvenes y calientes y bautizaron con el nombre poco poético de R136 a la masa de la nebulosa central de dicho cúmulo (la R procede de Radcliffe, pues se descubrió desde el Observatorio Radcliffe que la Universidad de Oxford tiene en Sudáfrica).

La nebulosa Tarántula

La nebulosa Tarántula. Foto: Wikimedia Commons

¿Una estrella o muchas?

R136 provocó sospechas de inmediato. Su masa irradiaba una brillante luz azul, y al hacerle pruebas espectroscópicas, se comprobó que su temperatura era muy superior a la de cualquier estrella conocida. Así fue como el astrónomo Nolan R. Walborn, entonces en la Universidad de Toronto, marchó al observatorio Las Campanas en Chile ALMA, en busca de objetos similares en nuestra propia galaxia. Y encontró lo que buscaba: la estrella HD97950 situada a 25 000 años-luz de nosotros, en la nebulosa NGC3603. HD97950 había sido catalogada previamente como una estrella única, pero las fotografías tomadas por Walborn revelaron que dicha estrella estaba formada, en realidad, por un grupo de seis muy próximas entre sí.

El razonamiento de Walborn fue que si ambas se encontraban en el centro de una nube de gas, entonces R136 también debería ser un grupo de estrellas pero que la distancia que nos separa de ellas no nos permite resolverla. Una masa de estrellas estrechamente agrupadas era una explicación tentadora para la saltas temperaturas de R136, demasiado altas para emanar de una única estrella. Jo y Freda Walraven, astrónomos holandeses, observaron R136 desde el Observatorio de Leiden, en Transvaal. Llegaron a la conclusión de que ese objeto estelar consistía en unas 60 estrellas muy densas y brillantes que ocupaban una esfera de unos 3 años-luz de diámetro. Posteriores observaciones en el rango ultravioleta condujeron a la misma conclusión: la nebulosa Tarántula emitía una radiación 100 millones de veces la del Sol y una tercera parte provenía de R136. Era imposible que fuera una estrella.

Observatorio Las Campanas

Observatorio Las Campanas en el desierto de Atacama (Chile). Foto: Wikimedia Commons

Solo contra el mundo

¿No podría ser R136 una excepción? En abril de 1980 un equipo de astrónomos alemanes, utilizando el telescopio de 3,5 metros del Observatorio Europeo del Sur (ESO) en el desierto de Atacama (Chile), publicaba haber identificado tres agrupaciones más pequeñas dentro de R136, que bautizaron como R136a, R136b y R 136c. La primera era la más brillante y caliente de las tres, con una temperatura superficial de casi 50 000 grados (nuestro Sol tiene alrededor de 6 000 ºC). Con las observaciones realizadas por el observatorio espacial International Ultraviolet Explorer (IUE) en 1983 –siete en total- los astrónomos se convencieron de que era muy probable que R136a fuera una única estrella diez veces más caliente que el Sol, 80 veces más grande y con una masa 2 500 veces mayor.

Pero Nolan Walbron disentía del resto de sus colegas e insistía que se trataba de un grupo de estrellas superpesadas normales. Sus colegas le contestaban que si R136a tenía un diámetro no superior a 0,3 años-luz (eso decían los cálculos realizados) ahí no podían caber decenas de supergigantes. En un congreso celebrado en Boulder (Colorado) 1984 Nolan se quedó solo: incluso hubo quien citó a Hamlet: “Hay más cosas en el cielo, amigo Walborn, delas que puede soñar tu sabiduría”.

Pero quien ríe último, ríe mejor.

El cúmulo R136

El cúmulo R136 resuelto por interferometría. Foto: Wikimedia Commons

La primera demostración de que R136a era lo que pensaba Walbron un cúmulo de estrellas la proporcionaron G. Weigelt y G. Beier en 1985. Utilizando la técnica de interferometría, probaron que R136a estaba formado por ocho estrellas, siendo R136a1 la más brillante. La confirmación definitiva se produjo tras el lanzamiento del Telescopio Espacial Hubble, en el que Nolan fue responsable de que pudieran realizarse diversos programas de análisis espectroscópico. Así, con cámara planetaria y de campo amplio (WFPC) Hubble resolvió R136a en al menos 12 componentes y demostró que el cúmulo contenía más de 200 estrellas muy luminosas. Nolan Walborn tenía razón. Eso sí, se equivocaba en que no había monstruos allí.

Una estrella supermasiva

La masa de R136a1 es aproximadamente 196 veces la masa del Sol y 4,7 millones de veces más brillante, lo que la convierte en una de las estrellas con más masa y más luminosa conocidas. Eso quiere decir que si se encontrara a una distancia de nosotros igual a la estrella más cercana (Proxima Centauri), brillaría en el cielo tanto como la Luna llena.

Tamaños relativos entre una enana roja, el Sol, una estrella azul y R136a1

Tamaños relativos entre una enana roja, el Sol, una estrella azul y R136a1. Foto: Istock

Por otro lado, las estrellas muy masivas pierden masa a lo largo de su vida en forma de viento solar, y R136a1 no iba a ser una excepción: 300 000 millones de kilos al año, por lo que se piensa que ha perdido alrededor de 35 masa solares desde que se formó. Además, el viento solar lleva una velocidad de infarto, alcanzando los 2 600 km/s. Para añadir una nota más de misterio, R136a1 es más brillante de lo que se esperaría en función de su masa y no somos capaces de explicar por qué emite tanta luz, aunque se piensa que está relacionado con su composición química. Las estrellas como esta tienen vidas relativamente cortas (en términos astronómicos). Aunque su edad exacta no se conoce con certeza, se estima que tiene menos de un millón de años. Como toda estrella muy masiva su vida será corta y terminará de manera espectacular, en una explosión de supernova.

Supernova

Resto de supernova en la Nube de Magallanes. Foto: Wikimedia Commons

Walborn murió en 2018 a los 74 años de edad. Sus cenizas viajan, junto con las de otros, a bordo de la nave de la empresa Celestis, Enterprise, camino del espacio profundo.