EL CASTRISMO SE DIO UN TIRO EN EL PIE CON LAS REMESAS

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Por Jorge Sotero
La Habana.- Abrir la llamada Ruta de los Volcanes les pareció a los dirigentes de Cuba una jugada maestra. De un golpe le sacaban la presión que había acumulado el país desde antes de la llegada de la pandemia del coronavirus y enviaban al exterior a cientos de miles de personas que, de una forma u otra, comenzarían a enviar remesas. ‘Estamos escapados’, debe haberle dicho el anodino de Miguel Díaz-Canel a su primer ministro, el rozagante Manuel Marrero.
La Ruta de los Volcanes no se abrió sola. Antes hubo que convencer al gobierno de Nicaragua de lo importante que sería eliminar los requisitos de visado, porque cuando la capital nicaraguense se convirtiera en un enlace entre Cuba y la frontera sur de Estados Unidos, todas las partes, hasta Venezuela, que pondría la aerolínea, llenarían sus arcas.
Los vuelos de ida se podrían vender tan caros como uno de ida y vuelta a Hanoi, le dijeron en La Habana al embajador de Managua, que presuroso envió un cifrado a Rosario Murillo para que determinara. Sí, no leyó mal, los embajadores nicas tiran directamente con la vicepresidenta, pero cuando no ocupaba ese cargo, era igual. Y era ella quien debía tomar la determinación.
Los que se levantaron el 11 de julio para protestar contra la dictadura fueron los primeros que tuvieron que irse. La tristemente célebre Seguridad del Estado (SE) envió a cada uno de ellos un gendarme vestido de civil, para decirles que si no se iban, los iban a meter presos a la primera. Una buena parte se fue. Tengo pruebas y testimonios de que fue así, tal cual les cuento. La primera parte del plan fue un éxito rotundo.
La segunda parte, amparada en aquel razonamiento de que mientras más cubanos hubiera fuera, más remesas llegarían a la isla, ya no salió tan bien. Cuba recibe desde hace algunos años, unos dos mil 100 millones de dólares al año en remesas desde Estados Unidos, según The Havana Consulting Group, quien aclara que para realizar transacciones con entidades cubanas solo tienen permiso dos bancos estadounidenses, el Stonegate Bank y el Banco Popular de Puerto Rico (BPPR). Ambos, siempre según el referido grupo, pueden emitir tarjetas MasterCard para ser utilizadas en puntos de venta, como hoteles y restaurantes en la isla.
Esas remesas no solo cuantifican el dinero que envían las personas, directamente, a sus familiares en Cuba, sino también las recargas de ETECSA, por solo mencionar un ejemplo, que ha ido multiplicando las sumas que llegan por esa vía, y que pasaron de unas 400 mil en 2014 a cifras cercanas a los dos millones en tiempos más recientes. Y de unos 60 millones de dólares a casi 300 millones.
Aunque The Havana Consulting Group no tiene todos los datos actualizados, sí deja claro que las remesas oscilan sobre los dos mil 100 millones y no sufrieron alzas significativas en los dos últimos años, sobre todo porque los que se fueron, en la mayoría de los casos, tuvieron que pedir dinero prestado en Estados Unidos, a pagar allá, para poder embarcarse en la aventura de la llamada Ruta de los Volcanes.
Otros que enviaban 200, 300, 500 y mil dólares mensuales a sus familiares en la isla, decidieron que era el momento de pagarles el viaje y ponerlos a trabajar del otro lado del estrecho de La Florida. No te voy a regalar pescado: te voy a enseñar a pescar, dirían. Y eso también incluyó en que la supuesta alza en las remesas que iba a recibir la dictadura, no se produjo. Y con ese dinero contaban ellos, que se pasan la vida haciendo planes.
Hay otras vías que hacen que el dinero de Miami, el que más le interesa a los gobernantes cubanos, porque no gastan nada en producirlo, se les escape. Muchos cubanos, en vez de mandarle dólares, contantes y sonantes, a los familiares en la isla, prefieren pagar a alguien que se los traiga en especie. En esos envíos viene leche en polvo, enlatados, embutidos, medicamentos e insumos para la atención médica de cualquier tipo, y ropa, sobre todo.
Esas cosas ya no se venden en las tiendas del gobierno. Desde el exterior llegan electrodomésticos de cualquier tipo y generación, que hacen que cada vez le cueste más a las instituciones estatales vender lo que tienen en sus mercados, porque, por ejemplo, un televisor de mejor marca y resolución, sale dos veces más barato por la calle que en una dependencia del Estado, donde a veces multiplican su precio original por 260, otras por 300 y en algunas hasta por 500. Esa fue una práctica habitual para los mercaderes del castrismo, porque son de los que piensan que mientras más alta sea la ganancia en un artículo, mejor va a ser su gestión, algo que va en contra de toda lógica comercial, aquella de ganar menos, pero vender más y tener mayor cantidad de dinero que mover.
Sin embargo, a pesar de no haber crecido, las remesas siguen siendo la entrada principal de divisas frescas para un país al que nadie les da un crédito, ni los rusos, que ya no exporta azúcar, sino que importa; que tiene que comprar alcoholes en Brasil para producir ron, y que la mayoría de los cereales y carnes que consume la población, la trae a buchitos, comprada cash en Estados Unidos, desde donde, por cierto, habían arribado nueve barcos en los primeros 12 días del año. Vaya, como para desmentir aquello de que Estados Unidos te bloquea y te asfixia.
Los cubanos de Miami tienen dinero, pero no pueden invertir en Cuba. Y no pueden enviarle a los hijos, los hermanos o los padres para que pongan un negocio cualquiera, porque los habilitados para invertir en Cuba los decide la cúpula dirigente, los escoge entre sus cortesanos, los fieles segurosos, o los hijos de los militarotes. Si alguien viene de Estados Unidos a poner negocios, tiene que ser tan bajo como Hugo Cancio, quien está haciendo millones con el sudor de los que viven en Estados Unidos y pagan precios exorbitantes por los productos que él les vende en Cuba.
Por cierto, si eres de los que cree ciegamente en que hay bloqueo contra Cuba y que Washington quiere ahogar a La Habana, pregunta o averigua de dónde llegan los Hyundai del turismo o los Tesla que acaba de autorizar la Administración Biden para que sean exportados a la isla.
Para eso hay dinero y no hay bloqueo, para garantizar lo mínimo al pueblo, no. Hijos de Puta.