MEMORIAS DE UN GÜINERITO

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Por Esteban Fernández Roig Jr.
Miami.- Voy al Parque Martí a jugar a la Viola: Un niño se doblaba, los demás íbamos brincando por encima de él y cada cual decía: “A la una mi mula, a las dos mi reloj, a las tres mi café, a las cuatro mi gato”, y así sucesivamente.
Si uno tropezaba, o no podía brincar al amiguito, entonces le tocaba su turno para doblarse y servir.
Detestaba tres cosas que hacían algunos muchachos : Que le pusieran una cuchilla a la cola de los papalotes para cortar a los demás papalotes en el aire. Que hicieran “arrebatos” inesperados de las bolas o canicas, y que afilaran las puntas de los trompos para partirnos los nuestros.
Y tiraba serpentinas en los carnavales, veía “Gaby Fofó y Milike”, y “el viejito Chi Chí” en la televisión, compraba al maestro Ayalita libros de muñequitos de Superman, El Pato Donald, El Pájaro Loco y La pequeña Lulú. Y se los prestaba a Manolo Amich.
Me encantaban las Películas americanas en Campoamor con Rock Hudson y Doris Day, y mexicanas con Miguel Aceves Mejías, Pedro Infante, Jorge Negrete, Cantinflas y Tin-tan en el cine Ayala.
Recuerdo las chivichanas, los yaquis, las damas, el monopolio, la quimbumbia, las pelotas de cajetillas de cigarros, la bicicleta, los patines, ponerle el rabo al burro, los Yoyos, el juego de las sillas, la carrera de sacos, la suiza, el cachumbambé, el Tío Vivo.
Y de pronto se acabaron los meses de vacaciones de verano, y las muchachitas del barrio cantaban: «A la rueda rueda de pan y canela, dame un besito y vete para la escuela» y entré por la gloriosa puerta del Colegio Americano (Kate Plummer Bryan Memorial) de Güines.
Y llegué muy contento a pesar que mi madre, a modo de despedida, me había dicho: «¡Se acabaron los jueguitos callejeros, vas para tercer grado, a estudiar, y la maestra Mercedes Carrión te va a meter en cintura, a ver si eres tan avispado como crees ser!