REAL MADRID A LA FINAL EN UN GRAN PARTIDO

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Por Manuel Manguera

Madrid.- Si pensaste que el partido entre el Real Madrid y el Atlético de Madrid te iba a aburrir, porque era apenas el primero de tres choques que tendrán en poco más de tres semanas, te equivocaste. El choque dio para todo, hasta para sufrir, sin importar de qué lado estuvieran tus preferencias.
Sin embargo, para encontrar un ganador hubo que ir hasta los 120 minutos, porque los 90 reglamentarios terminaron con empate 3-3, con ambas escuadras peleando de abajo en alguna ocasión, sobre todo el Real, que tuvo que igualar hasta en dos oportunidades.
Los de Simeone se adelantaron primero, por un remate impecable de Mario Hermoso, en una jugada en la que Simeone apeló a la estrategia y el otrora canterano del Real Madrid cabeceó solo para poner delante a los suyos.
También de cabeza igualó Antonio Rüdiger, impecable entre una zaga medio dormida del Atlético. Poco tiempo después se adelantaron los de Carlo Ancelotti, en una jugada que culminó Ferland Mendy, con una clase digna de los grandes atacantes y no de un lateral izquierdo con poca sutileza. Cualquiera pudo haber pensado que el francés se había disfrazado de Marcelo por unos segundos.
El Atlético ripostó pronto y Anthoine Griezmann marcó un golazo, con un doble significado, porque emparejó el marcador 2-2 y se convirtió en el máximo realizador en la historia del Atlético, con 174, uno más que el ya fallecido Luis Aragonés.
A 11 minutos del final se adelantó el Atlético, por gol en propia puerta de Rüdiger, en una jugada embrollada, en la que Álvaro Morata molestó a Kepa Arrizabalaga y la pelota, tal vez de forma caprichosa, se coló en el arco. Faltaban apenas 10 minutos y en el cuerpo de los rojiblancos se notaba la falta de seguridad, a pesar de ponerse delante.
Unos instantes después se fue Vinicius Junior por la izquierda, no definió bien, tampoco lo hizo bien Jude Bellingham, a quien, como al brasileño, tapó Jan Oblak, pero la pelota le cayó a Dani Carvajal, quien mandó la pelota al ángulo, arriba. Había prórroga.
Y había cansancio en las piernas. Los que recién salían mostraban más vigor, pero al final las piernas agotadas, con calambres, eran mayoría. El Atlético se metió atrás, se conformaba, al parecer con llegar a los penales. El Madrid montó un asedio total por los alrededores del área, cual si fueran almenas que tendrían que asaltar. Y lo hicieron a dos minutos del pitazo final.
Carvajal lanzó un centro, Joselu peinó con la nariz, Savic le dio con el pie y la pelota, caprichosa de nuevo, se encaprichó y se metió en el arco. Simeone mandó a todos a buscar la igualada, entre ellos a Oblak, pero eso siempre tiene riesgos y el riesgo fue un despeje a campo contrario al que le salió el arquero del Atlético, pero detrás iba un Brahim fresco y tan veloz como Usain Bolt.
Llegó primero el pequeño atacante del Real Madrid y desde la derecha apuntó al arco para un 5-3 que puede parecer engañoso.
El Real Madrid se metió en la final, en espera del rival, que saldrá del partido de mañana entre Osasuna y Barcelona. Y, de paso, se apuntó, aunque en prórroga, el primero de los tres derbis que se jugarán en tres semanas.