LA GROUPIE (PUDOR Y HONRA)

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Por Gretell Lobelle (texto de alguna bitácora)

Mantilla.- Yo podría creerte, hasta podría admirarte, querer -cuando sea grande- ser como tú. Y es que tu desenfado de mujer abierta, pro, adelantada, sin prejuicios y tabúes, son la bandera de cualquier mujer con pelo en pecho: cojonuda. ¡Abajo los tabúes!
Pero sucede, china, que lo tuyo va de artistaje, de premio gordo, de farándula, de gozancia en mar de billetes: la claque.

No es que ese grupito sea malo, para nada. Lo que casi siempre se creen intocables. El grupo impune y se olvidan de mirar para abajo o para el lado y créeme, arriba es donde habitan los peores demonios (pero eso ya tú lo debes saber). A diferencia, yo soy una desgracida, de los puntos a los que también le interesa la clase obrera.

¡Ay, alma cándida, princesa, si tan solo supiera que de abierta, te abres al proletariado!, eso sería otra cosa.
Al final no me conmueves, mami. Tampoco es que lo que yo piense te quite el sueño. Ya sé… ya sé.
Fíjate tú, tienes todo para ser mi heroína, solo que en tu Parnaso de amor, no entra ni Pepe, el de la banda municipal de Songo-La Maya, con Estervina, la que hace papel maché en Perico. Y repito, linda mujer, fuera del Olimpo vive gente. Por eso no me convences (¡Cómo los vídeos gastan megas, por Dios1).

La línea entre el desaguacatamiento y lo undergraund en muy fina. Pero tú sigue ahí, dándola toda. Ahora mismo hasta trending estás. Te digo, al final en los anales de la historia, no aparecerás haciendo patria. La claque es eso: bulla, fanfarria y peste a mierda.

En algún punto del camino te darás cuenta de que la mayoría de las veces la felicidad se pinta simple. De tanto dar, te quedas sin nada, y de toda la gente que has rozado/amado solo queda la soledad y el desamparo. Ahora como estás haciendo, es dar brazadas de ahogado, palos de ciego.

Para ti y la claque, yo parecería chea, subdesarrollada, y descontextualizada para estos tiempos. Reina mía, créeme, como he gozado el bejuco sin dejar de seguir a la abuela que nunca se equivoca, hay que vivir, al menos en lo íntimo, con un poquito de esas palabritas altisonantes: pudor y honra.