CARTA A MI REY MAGO

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Por Esteban Fernández Roig Jr.
Miami.- Estas líneas no son para pedirte nada, porque por 17 años me lo diste todo.
Hubo épocas de abundancia y otras de escasez, pero jamás me faltaron tus regalos los 6 de enero.
Sé los grandes esfuerzos que tú y mami hicieron para mantener oculta la verdadera identidad de los Reyes Magos, sobre todo siendo yo un niño tan inquisitivo y observador. Me imagino los grandes sustos que pasaron cuando yo casi los cogí en el brinco con los juguetes en sus manos.
En especial quiero agradecerte aquella bicicleta que hizo mi niñez súper feliz. Estoy seguro que barata no te salió en la Casa Barrocas..
Hoy, hasta pena me da recordar que tuviste que ir a La Habana a buscar mis absurdos pedidos de un sombrero de charro como el de Miguel Acevez Mejía, unas espuelas como las de Hopalong Cassidy y un látigo como el del “Látigo Negro” en los Tres Villalobos. Discúlpame padre querido y nunca olvidado.
Si están cerca de ti mis tíos Enrique Fernández Roig y Carlos Gómez de la Torre diles que estoy al tanto de que siempre cooperaron contigo para hacer mis Reyes Magos muy felices y que se los agradezco de todo corazón…
Sé que debes estar hablando de política y jugando cubilete en la Viña Aragonesa fundada en el Paraíso por los hermanos Joaquín y Luis Domínguez.
Mi Reina Ana María debe tener toda su gran parentela Gómez a su alrededor… Visitándola mañana tarde y noche.
Y hoy muchos años más tarde, con lágrimas en mi ojos, te escribo estas líneas, a sabiendas que los herederos de Julio Lobo, de Falla Gutiérrez y Falla Bonet, y de Gómez Mena, recibieron mejores regalos que yo, pero los humildes que yo recibí los recuerdo y los agradezco con toda mi alma .
Te sigue queriendo, Estebita