GRANMA, ENTRE LA FICCIÓN Y LA REALIDAD

0
38

Por Jorge Sotero

La Habana.- Cada día me prometo no abrir más el diario Granma, y al siguiente caigo en lo mismo. Cierto que lo hago para reírme de lo que publica, pero no deja de molestarme que quieran tomarle el pelo a los cubanos todos los días.

En estas primeras fechas del año, Granma se dedica a recordar la marcha de Fidel Castro desde Santiago de Cuba hasta La Habana, en enero de 1959, y para no dejar a nadie fuera, siguen, incluso, la visita que hizo el ya fallecido dictador a Pinar del Río.

En las provincias no hay ambulancias, ni transporte público, y tampoco combustibles, pero en las provincias garantizan todo lo necesario para que un grupo de tontos útiles y muchos niños, que son los más manipulados, intenten rememorar aquellos sucesos.

Recuerdan las paradas, ponen fragmentos de lo que dijo el hombre que embarrancó el futuro de Cuba por los tiempos de los tiempos, y, de paso, los dirigentes de esos lugares aprovechan para darse vista, para rodearse de la masa aborregada que aún los defiende, aunque sea de dientes para afuera.

Así, el Granma dice que la Caravana de la Libertad pasó por Las Tunas, Camagüey… y así, ciudad tras ciudad, hasta llegar a La Habana el 8 de enero, el día en que el tirano habló en el campamento militar de Columbia y terminó por hechizar a los cubanos de entonces, con lo cual arrancó el período más funesto en la historia de Cuba desde que Cristóbal Colón llegó al país, aquel 28 de octubre de 1492.

El Granma, como de costumbre, habla entonces de las campañas de siembra. Esas noticias sobre lo que, supuestamente, se va a plantar, como si eso le preocupara al cubano común, aunque lo hace con la intención de venderle ilusión ante la crítica situación alimentaria que vive el país, al extremo de que por la vía normada solo han vendido una libra de arroz en enero, en un país donde no se encuentra nada que comer.

Dice Granma, que cita a personajes que dirigen grupos de la agricultura, que se sembrarán unas 130 mil hectáreas en una campaña de frío que comenzó en septiembre y culminará en febrero. Esa cantidad no llega a 10 mil caballerías, y la cosecha de todo eso que se va a plantar no va a resolver ningún problema: no bajarán precios, no habrá mercados abastecidos y, lo peor, continuará el hambre.

También me llama la atención que Granma hable de que en Sancti Spíritus se incentiva la producción de pienso criollo, a base de yuca, frijol soya y sorgo, y a mí me asaltan las dudas sobre de dónde van a sacar tanta yuca, porque constantemente hablan de nuevos alimentos y piensos hechos a partir de yuca, como si el referido tubérculo se diera silvestre, como el marabú.

Los que no saben de campo, los que no conocen de agricultura, te dicen que ahora sí que el pan de yuca lo va a resolver todo, pero desconocen que hay que sembrarla, cultivarla y luego cosecharla, y que no abunda tanto, y tampoco tienen las empresas agrícolas tantas extensiones y maquinaria para plantar.

No se sorprendan si de acá a unas semanas no hay yuca ni para comer, a pesar de que en los mercados está carísima, como ha sido siempre. Así que es poco entendible que en Sancti Spíritus la vayan a utilizar como pienso animal, junto con otros dos productos que no se dan silvestres, como el frijol soya y el sorgo.

Nada, que Granma, como es costumbre, intenta enamorar cada día, pero se las arregla todo el tiempo para mentir. Por suerte, en estos días, después del acto en Santiago de Cuba, donde dio Raúl Castro el último discurso de su vida, los dirigentes aprovechan para unas vacaciones opíparas, que ellos consideran merecidas.