EL CHISTE DEL NUEVO AÑO

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Por Jorge Menéndez
Cabrils.- Parece que Raúl Castro quiere recobrar protagonismo. Hace unos días interrumpió a Estaban Lazo en un discurso en la Asamblea Nacional para que aplaudieran al ministro de Industrias, porque, según él, había «ayudado» mucho a las Fuerzas Armadas.
Entonces, los tracatanes y vividores se pusieron en pie a aplaudir al señor ministro y, de paso, comprobó que todavía su equipito lo escucha como dueño del rebaño.
No contento aún con esto, en su discurso en Santiago de Cuba por el aniversario de la revolución, se tomó la licencia de decir que los dirigentes cansados deben de renunciar. Decidió Raúl, esta vez, hacer chistes de cara a su sufrido pueblo.
¿Quién, en su sano juicio, va a abandonar las prebendas de un cargo de esos que ofrece la revolución? Curiosamente, ninguno ha dado señales de cansancio, aunque el país cada día se cae más a pedazos.
Las palabras del comandante-general son de cobardes, como todos los dirigentes del país, que buscan los culpables de la debacle cubana fuera de nuestras fronteras, sin asumir una pisca de responsabilidad. El bloqueo ha sido su justificación durante más de 60 años. Y el año pasado agregaron la inflación importada, las navieras, los ríos congelados, y no se sabe qué más. Todo eso sin autocrítica alguna, porque todo el desastre que han provocado es culpa de otros.
Intentan ahora subir los precios de los combustibles, como un paso más en la dolarización del país, abriendo una red de gasolineras en dólares americanos, con todo lo que esto supone, pues del combustible dependen absolutamente todos los servicios del país.
En otras palabras: están copiando exactamente el proceso iniciado hace dos años y enmascarándolo con los combustibles para iniciar de nuevo otro descalabro, proceso sobre proceso y descalabro sobre descalabro a sabiendas de que el resultado no será el mismo, sino peor.
Palabras bellas como macroeconomía, mercado cambiario, etc., dibujan los contornos de otra terapia de choque en menos de dos años.
¿Será de verdad que, en esta situación, algún enguayaberado va a dejar su carro con gasolina del Estado, su aire acondicionado y sus prebendas?
Buen chiste.